 El presidente de la Security Exchange Comission (SEC), un equivalente en los Estados Unidos de la Cominisón Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en España, ha denunciado ante la Comisión de Banca del Senado norteamericano la existencia de una agujero regulatorio de 39,4 billones de euros en CDS (Credit Default Swaps), el mercado de garantías de deuda.
Según se hacen eco El Confidencial y otros medios de comunicación, en un discurso pronunciado ante la citada Comisión, Cristopher Cox, presidente de la SEC, recordó que el fracaso del acta Gramm-Leach-Bliley para otorgar autoridad reguladora sobre la banca de inversión a alguna de las agencias gubernamentales ha representado, tras la experiencia de los últimos meses, "un costoso error".
"Existe otro agujero regulatorio similar que debe ser subsanado inmediatamente para evitar consecuencias parecidas. El mercado de unos 58 billones de dólares (39,4 billones de euros) en garantías de crédito (CDS) no está regulado por nadie", señaló.
"Les insto a proporcionar la autoridad necesaria para regular estos productos y mejorar la protección de los inversores (...) Ni la SEC ni cualquier otro regulador cuenta con autoridad sobre el mercado de CDS, incluso para poder solicitar una mínima información a los mercados", añadió.
En este sentido, el presidente de la SEC indicó que la división de orden público del regulador bursátil ha emprendido una amplia investigación respecto a la manipulación de los mercados por las instituciones financieras, con especial atención a los 'brokers' e inversores institucionales con actividad significativa en emisiones financieras y posiciones en CDS.
"La razón para esta investigación son las considerables oportunidades que existen para la manipulación een el mercado de 58 billones de dólares de CDS, en el que existe una total ausencia de transparencia y una completa falta de regulación"
Ayer también intervinieron ante el Senado, Henry Paulson, secretario de estado del Tesoro, y Paul Bernanke, presidente de la FED. Su discurso tuvo unos ciertos tintes dramáticos cuando urgieron al Congreso a aprobar un plan de medidas contra la crisis con carácter inminente, pues la "inacción" tendría dolorosos costes para la economía y el empleo, aún advirtiendo de la falta de garantías sobre que la certeza de la solución. En medio de este panorama, crecen como una bola de nieve las exigencias de responsabilidades a los culpables de la crisis. |