 Hay algún país que tiene un pronóstico económico peor que España. Quien quiera consolarse ahí está el dato. Con un 0,3% de PIB, Italia crecerá este año por debajo de todos los países de la Unión Europea e incluso del mundo. Le siguen Islandia, con un 0,4%, y Estados Unidos, con un 0,5%, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). No hay en Latinoamérica ni entre los países en vías de desarrollo un PIB más raquítico. En estos casos el refranero español no se equivoca y a menudo lo de «mal de muchos consuelo de tontos» no se aleja de la realidad.
Cierto es que el FMI ha recortado hace poco nuestras previsiones de crecimiento, hasta el 1,8%, lo que frente al 0,3% interanual de los italianos parecería un dato excelente. Lo es menos, si comparamos con el potencial de crecimiento de nuestro país o con el PIB de los años de bonanza (3,9% en 2006 y 3,8% en 2007) y si tenemos además en cuenta que las últimas previsiones del Gobierno ya son inferiores a las del organismo internacional: un crecimiento del 1,6% para este año y del 1%para el próximo ejercicio.
Datos de IPC y PIB del semestre
España lleva meses vadeando la recesión, desde comienzos del año. El mismo período -casi- que sus gobernantes negándola. No llegaremos al crecimiento negativo, según Solbes, pero con un PIB del 0,3% en el primer trimestre del año y una estimación por debajo de esa cifra en el segundo, -el 0,1% según el Banco de España- vamos a estar rozándolo en los próximos trimestres. Incluso, el pronóstico de varios analistas dan un crecimiento nulo de abril a junio.
Todos los indicadores están disparados sin que medida alguna haya sido capaz de mitigar la pésima situación. El deterioro ha colocado nuestra economía como farolillo rojo de Europa y España está a la cola en inflación y paro.
La destrucción de empleo del sector de la construcción ha devuelto la tasa de paro española a niveles de 1993. Quizá por esa razón el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decidiera ya antes de marcharse de vacaciones hacer un alto en el camino. Mañana miércoles presidirá la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, tarea que hasta ahora siempre había desempeñado el vicepresidente Solbes.
Y el jueves tendrá lugar un Consejo de Ministros extraordinario. En esta reunión el Ejecutivo prevé dar cobertura legal a alguna de las medidas ya anunciadas por el presidente Zapatero para hacer frente a la, por fin reconocida, crisis económica.
De este modo, Zapatero pretende mitigar las críticas que han acusado al Gobierno de irse de vacaciones abandonando al país en plena crisis y de no hacer nada para atajar la difícil situación.
De hecho, esta semana es crucial para conocer la evolución de la economía española. Mañana miércoles el INE hace público el dato definitivo de inflación del mes de julio, que volverá a protagonizar un nuevo repunte si se cumplen las estimaciones del indicador adelantado (5,3%).
Asimismo, el jueves, el día del Consejo de Ministros, Estadística avanzará el dato de crecimiento económico del segundo trimestre del año que, según apuntan los analistas, reflejará también el estancamiento de la economía española.
España en los países del entorno
Aunque nos consuele, en parte, que la recesión afecte a todos los países en mayor o menor medida, lo cierto es que España encabeza la lista negra de inflación y desempleo.
Los países de nuestro entorno, Reino Unido, Francia o Alemania, sufren también la desaceleración que acosa a los países desarrollados -no lo sufren tanto los emergentes-. El precio del petróleo y de las materias primas les afecta en todos los ámbitos. Pero, el más grave de los problemas mundiales, la falta de liquidez desatada en las entidades financieras, ha incidido en España de forma sangrante, precisamente porque nuestro modelo de crecimiento ha estado sustentado los últimos años en el sector inmobiliario, uno de los más dependientes de préstamos y créditos.
La destrucción de empleo del sector de la construcción ha devuelto la tasa de paro española a niveles de 1993. Con 2.426.916 personas engrosando las listas del INEM, ningún país de Europa nos supera en tasa de paro que alcanza al 10,7% de la población activa. El otro país con un dato de dos dígitos es Eslovaquia -10,5% de desempleo-. Nos siguen, a una gran distancia, Grecia con un 7,8% y Hungría con un 7,6%.
Los expertos afirman que la segunda parte del 2008 aún será dura, y la bajada del barril del petróleo registrada los últimos días no va a mitigar la deceleración mundial a la que nos enfrentamos. Precisamente éste, junto con la subida imparable del precio de los alimentos, ha sido uno de los factores determinantes en la inflación. Su repercusión no ha tardado en notarse y la mengua del poder adquisitivo de todos los europeos sin distinción ha llevado a un frenazo del consumo, que agrava más la crisis si cabe.
En este capítulo el Índice de Precios al Consumo español, un 5,3% en julio -según el dato adelantado del INE- va más en consonancia con los países del este que con nuestros vecinos más próximos como podrían ser Portugal (3,4%), Francia (3,6%) o Reino Unido (3,8%). Excepto Estonia, Letonia y Lituania, que acumulan cifras superiores al 10%, el bolsillo de los españoles sufre desde hace meses uno de los recargos más abultados. |