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William Hogarth en Caixaforum
07.08.2007 | 23:13
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Magnífica exposición –de las que hacen historia ha dicho algún crítico- de este artista inglés del XVIII que podría ser considerado el Balzac de la pintura y el grabado. Hogarth fue un hombre absolutamente innovador, vanguardista y un gran pintor, lo que se aprecia especialmente en sus retratos.
Pero lo que más trasciende de Hogarth es su capacidad de transformar la pintura en una crónica sarcástica de su época, muy alejada del eclecticismo vacío que imperaba hasta entonces.
Lejos de adoptar una neutralidad conveniente, Hogarth utiliza la pintura y, sobretodo, sus grabados para desmenuzar las virtudes y los vicios de la decadente aristocracia y la ascendiente burguesía de la época. Ahí sus series como “Matrimonio a la moda” o los grabados que componen “La evolución de la ramera” o “El callejón de la ginebra”, exponente brillante este último de los trabajos que dedicó a criticar la lacra del alcoholismo que laceraba entonces a las clases bajas.
En definitiva, un cronista agudo, como lo fue Balzac, detallista que plasma en imágenes y en color la sociedad que le tocó vivir; un hombre que inventó la comic history painting, rompiendo moldes y creando un nuevo lenguaje gráfico.
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