 Ha abierto hace muy poco sus puertas la Fundación Godia, la fundación en memoria del que fuera una de los empresarios catalanes más relevantes durante el franquismo, propietario entre otras cosas de la química Cros, que después sería Ercros, y cuya sede ocupaba la esquina de Aragón con el paseo de Gracia en Barcelona. Francisco Godia murió relativamente joven, creo que no llegó a cumplir los 70 años.
La sala de exposiciones de esta fundación ocupa un principal de la calle Valencia y su primera muestra se ha querido dedicar al coleccionismo privado, un objetivo interesante y nada fácil de lograr. No obstante, Sara Puig, la directora de la fundación, ha logrado reunir casi una cincuentena de pinturas y esculturas de autores que van desde los modernistas catalanes (Casas, Nonell...) hasta Barceló o los representantes del grupo El paso, como Saura o Miralles.
Vale la pena. Hay cuadros que no se han podido ver hasta ahora a no ser que usted sea uno de los afortunados coleccionistas que han prestado sus obras a la exposición o amigo de uno de ellos. Yo destacaría un Togores, un autor catalán de Cerdanyola del Vallès, sin mucho prestigio por su adscripción franquista; un Saura, el Barceló y un par de esculturas de Gargallo, que me gusta más conforme más veo sus obras.
A modo de aperitivo de la exposición hay una colección de tallas de madera de los siglos XIII y XIV y algunos cuadros de la misma época.
Les recomiendo una visita a la Fundación y me alegro enormemente de que podamos empezar a conocer una parte del tesoro artístico de este país que está en manos privadas. Lamento, por el contrario, la falta de un museo catalán dedicado a hacer públiclos los trabajos de algunas escuelas pictóricas del país muy importantes: además de los modernistas, estaría la escual paisajística de Olot y un largo etcétera.
Juan García |