 Hace unos días, Bernat García reflexionaba en su blog sobre esta película. Desde entonces han pasado algunas cosas buenas para "La vida de los otros". Por ejemplo, contrariamente a lo que vaticinaba una revista alemana citada por Bernat, la película ha ganado el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Ignoro si los productores de "Das Leben der Anderen" le han agradecido a nuestro blogger su mención, tal y como reclamaba éste.
Ayer fuí a verla. Salí contento, pero no entusiasmado. A mi juicio, está bastante lejos de otras películas que han abordado el drama de la represión en la Alemania "democrática", como por ejemplo la insuperable "La promesa". Los personajes de "La vida de los otros" me parecen un poco de cartón piedra, atacados de maniqueísmo. Desde el principio está claro quienes son los malos, y además que son malísimos. Todos a excepción del Christa-Maria, la protagonista a la que da cuerpo la gran Martina Gedeck, que vuelve a realizar una magnífica interpretación, como la que hizo en "Deliciosa Martha".
Por ejemplo, la reconversión político-sentimental del capitán de la Stasi (Ulrich Mühe) y que constituye un poco el núcleo del film está esbozada con apenas un par de brochazos. Demasiado poco. El drama, la tensión, está más en la historia, bien narrada, que en los personajes.
En cualquier caso, la película habla de cosas que nos son tan cercanas, que resulta casi una cita ineludible. Más allá del marco histórico (los años anteriores a la caída del muro) y geográfico (la Alemania del este), en "La vida de los otros" se habla también de la opresión que se puede ejercer desde el poder, desde los aparatos del estado, de la fragilidad de las personas, tomadas una a una que diría Cernuda, y del compromiso exigido a los intelectuales. Una buena paleta de colores para pasar un buen rato de cine. |