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Llevaba bastante tiempo sin ir a ningún restaurante donde no estuviera seguro de que me iban a dar de comer aquello que me gustaba, nada de experimentos. Sin embargo, de vez en cuando, surge la necesidad de romper esa rutina tan positiva. El viernes fuí a cenar a un restaurante del que había leído buenas críticas: el Mayura, en la calle Girona 51, en Barcelona.
La cena no fue nada especial. Cocina hindú con toques mediterráneos. Carne hecha en horno tandoor, un buen curry y un helado de mascarpone con pasta de zanahoria, son algunas de las cosas que me parecieron bien hechas, aunque a decir verdad no me parecieron excepcionales.
Lo mejor fue, sin duda, el ambiente, bastante acogedor, un sereno espacio diseñado utilizando elementos naturales como madera, bambú, piedra y sedas. La fuente que hay enmedio del comedor es un acierto. Los sofás no son en cualquier caso una asiento cómodo para comer. Lo peor, la insufrible tardanza entre plato y plato. Desesperante. |