Del Barça, casi esta todo dicho, pero permítanme que les transcriba un aríiculo que, creo, puede hacer reflexionar a los que tienen sentimientos culés.
"Durante sus 103 años de historia el F.C. Barcelona ha pasado por todas las vicisitudes políticas, económicas, y sociales imaginables, pero siempre ha mantenido como denominador común su capacidad de canalizar sentimientos y de fabricar sueños, siendo ésta, a la vez, su principal fuerza y debilidad.
El caudal de pasión es tan enorme que supera siempre cualquier adversidad, aunque la memoria nos inunde de recuerdos nefastos para el barcelonismo que han alcanzado la categoría de leyenda. Ocurre lo propio cuando se alcanzan éxitos deportivos o gestas heroicas en la superación de una eliminatoria, o cuando nos enfrentamos a nuestros eternos rivales y, rápidamente, colocamos en el olimpo de los dioses a los protagonistas de estas gestas, o los condenamos al fuego eterno sin compasión si consideramos que han traicionado nuestros sentimientos.
Cuando tienes el privilegio de experimentar vivencias personales en las entrañas de este extraordinario Club, percibes la magnitud de su proyección social, pero también constatas la enorme fragilidad en la que se sustenta, porque se han de conseguir triunfos, hay que proporcionar gestas, se tiene que seguir ampliando la nomina de ídolos, hay que alimentar sueños cada día para mantener la llama de los sentimientos. Tardes gloriosas, noches mágicas.
Es imposible racionalizar estos conceptos y, en cambio, es relativamente sencillo manipularlos, influenciarlos, tergiversarlos o, lo que es peor, instrumentalizarlos al servicio de intereses que nada tienen que ver con las esencias y valores que secularmente ha encarnado la Institución. Decía Napoleón que “el ejército que después de las batallas no cuida a sus heridos y no entierra solemnemente a sus muertos, no es un ejercito, es una banda de salteadores” y, a su vez, quien no respeta a sus generales y no valora el leal servicio de sus soldados está sembrando la semilla que, en el futuro, puede derivar en caos.
Con frecuencia el barcelonismo vive situaciones ciclotímicas, alternándose con demasiada rapidez la euforia desmedida con la angustia depresiva y victimista. Esta súbita variación de estados de ánimo alimenta la negativa imagen de que el Barça vive siempre en permanente problema, y le da un reflejo de Institución inestable. Posiblemente también por estas razones, en 103 años de historia el Club ha tenido, aproximadamente, 45 Presidentes. Siempre hay quien está dispuesto a “salvar” al Barça, y no faltan tampoco quienes constantemente esta buscando “salvadores”. Todo ello sin contar con los “gurús” que, investidos de extraños poderes, se dedican sin ningún pudor a repartir carnés de buenos y malos barcelonistas.
La solución está en nosotros mismos, porque del mismo modo que aprendemos a aceptarnos como personas, con nuestras virtudes, imperfecciones y limitaciones, tenemos también que aceptar la realidad de nuestro Club, con sus aspectos positivos y negativos, sin exigirle más de lo que nos puede dar y sin dejar de aportar lo mejor de nosotros mismos. Es así como reafirmaremos con orgullo este sentimiento de pertenencia a la gran familia blaugrana y le brindaremos el auge que se merece, porque 108.000 socios remando en la misma dirección y más de 4.000.000 de aficionados repartidos por toda la geografía dándole soporte y aliento, pueden generar un enorme caudal de energías positivas.
Para que esto sea posible no es suficiente con renovar periódicamente a las juntas directivas ni presuponer que, cambiándolo todo, dejaremos de ser hijos de nuestra propia historia. Es imprescindible que seamos fieles a nuestros valores de Club familiar, señorial, deportivo, integrador, y con dirigentes capaces de liderar los sentimientos de todos los socios y aficionados".
La curiosidad estriba en que este artículo lo publiqué en el periodico El Mundo en Noviembre de 2003.
Ya ven, hoy, vuelve a ser de rabiosa actualidad. Seguimos sin querer aprender de nuestros errores.