La pregunta que hay que hacerse ante la crisis inmobiliaria no es quién cae, sino quién compra los activos de las empresas quebradas.
Por ejemplo, Botín ha salido de compras en Gran Bretaña, con lo que el Santander se convierte en el quinto banco mundial por capitalización bursátil, y el segundo si se excluyen los tres bancos chinos, difícilmente homologables con los criterios de la OCDE. El Santander vale más que cualquier banco del mundo occidental, excepto el HSBC británico.
Así que dejen de leer los escandalosos listados de inmobiliarias que, presuntamente, están afectadas por la suspensión de pagos de Astroc y Martinsa-Fadesa, que llegan hasta la información que publica LA VANGUARDIA pág 46, que PriceWaterhouseCoopers cuantifica en 300 el número de insolvencias presentadas hasta junio pasado. Las que se produzcan en el próximo futuro tendrán que ver todas ellas con el activo en suelo recalificado y sin recalificar que tengas.
Por ejemplo, Fadesa había generado con sus inmuebles plusvalías circunstanciales de 4.617 millones de euros. Y ahora, ¿qué? Hay y habrá multitud de pisos sin construir, viviendas a medio pagar/cobrar, habrá preocupación en la industria auxiliar... y luego están los trabajadores, para los que el secretario de Estado de la Seguridad Social advierte que vigilará que no se utilicen las prejubilaciones para reducir el empleo en sectores en crisis (CINCO DÍAS pág 35). Y después, la multitud de empresas de servicios relacionados con la construcción de viviendas, los responsables financieros Ayuntamientos, que ahora ven cómo no les valen los presupuestos que elaboraron para 2009.
También habrá castigo para los ejecutivos de los bancos y cajas de ahorros que no posean un documento en el que su jefe inmediato leas autorizó a conceder a las inmobiliarias los créditos. El ejemplo más claro de este castigo se publica en EL MUNDO, pág 34, donde se cuenta que un ejecutivo de Cajamadrid, desplazado para controlar Fadesa, va a ver cómo resulta imposible que vuelva a trabajar en la misma caja de ahorros.
Los castigos no se quedan aquí, porque ¿quién auditaba, qué ejecutivo del Banco de España controlaba las tasaciones que hacían estas inmobiliarias, quién controlaba el valor en la CNMV y quién era el banco "cuidador" de la acción en la Bolsa?
A partir de hoy mismo, los grupos de presión van a encargar a sus consultoras de comunicación que empiecen a redactar planes para presionar en prensa al Gobierno, para consolidar una opinión favorable a las ayudas públicas al sector. Menos mal que Cristóbal Montoro, aunque de una forma torticera, ha dicho, tal como cuenta CINCO DÍAS, pág 33, que el rescate de sociedades con fondos públicos "no sería presentable".
Es el momento adecuado para pedir ayudas públicas. Ayudas directas o camufladas. El tabú se ha roto en cuanto se ha comprobado cómo gobiernos "liberales" con principios actuaban en realidad como "intervencionistas". Sin dudarlo y sin complejos, como ha hecho Bush. Los que han visto antes el "cambio" han sido las empresas petroleras y las automovilísticas. Pero la petición de ayudas se ha extendido a sectores como las compañías aéreas, carbón, astilleros, textil, calzado. Hay quien incluso ha pedido subvenciones al comercio minorista. El modelo de ayuda pública se adapta al terreno. Hay casos en que se ha nacionalizado y hay casos en que se han titulizado los ingresos recurrentes de las empresas. Dentro de poco los ciudadanos también querrán su parte. Y los industriales y agricultores, una vuelta al proteccionismo en las cumbres de la OMC.
Es admirable volver a ver el travestismo económico de los políticos. Si ayer lo mejor era el Estado reducido pero fuerte y sin deudas, hoy se aprueban ayudas directas a compañías privadas, se difumina el significado del equilibrio presupuestario, los superávit se transforman en déficit y se inunda el sistema de liquidez que, como es sabido, es la fuente inflacionista. Todo esto se produce como consecuencia de la ruptura del marco institucional internacional que, a su vez deriva de la falta de éxito de las medidas de política monetaria y fiscal expansivas que se vienen aplicando desde hace años.
Hace poco se esperaba que la bajada de los tipos de interés traería consigo la reactivación económica. Luego se dijo que el incremento del gasto público y la reducción de impuestos directos y la devolución de los impuestos a los ciudadanos (como ha sucedido en EE UU y con los 400 euros de Zapatero) lograrían mantener el crecimiento de la actividad y del consumo de las familias. Pero ahora ya no se confía en ese tipo de medicinas. La confianza de empresarios y consumidores está por los suelos. Por eso es que abunden más los economistas, políticos y ciudadanos que esperan que sus Gobiernos aprueben apoyos directos con dinero público como el sistema adecuado para poder recuperar la inversión empresarial y evitar el conflicto social.
Por contra, el ex ministro Cristóbal Montoro ha pedido (CINCO DÍAS, pág 32) la reducción del 2% en el aumento del techo de gasto del Estado, reformar la Ley de Estabilidad, un nuevo programa de vivienda, una reforma de la Ley del Suelo, una nueva reducción del Impuesto de Sociedades a las PyME hasta el 20%, una aumento de la base de deducción en el IRPF y, lo más curioso en esta época de vacas flacas, una subida hasta el 25% en la deducción por compra de vivienda.
Acaba de estallar una burbuja inmobiliaria causada por un exceso de demanda favorecido por tipos de interés al 2% durante muchos años, y ahora resulta que Cristóbal Montoro, responsable de Economía del PP, quiere emular a Esperanza Aguirre con subidas de las desgravaciones a la vivienda. ¡Rato, por favor, vuelve y pon orden en los mensajes de este partido de la oposición con este tipo de propuestas de Montoro, seguro que Solbes/Sebastián estarán más que contentos y podrán presumir ante el Ibex 35. Ellos son los que querrán quedar bien ante la comunidad empresarial española... gastándose el superávit fiscal y aumentando el nivel de reservas en favor de la protección social a los nuevos desempleados y a emplear discrecionalmente las ayudas salvadoras a los sectores económicos que les interesen.
Resultará apasionante estudiar en detalle el nuevo Presupuesto 2009, que Solbes tendrá que rehacer.
LA ESTANFLACIÓN ES MUNDIAL, Y PUEDE QUE LA LUCECITA QUE SE VE AL FINAL DEL TÚNEL SEA, EN REALIDAD, UN LANZALLAMAS
La recesión afecta a todos los países de la OCDE y afectará en breve a todas las economías emergentes, incluso a la china, cuya estructura hace tiempo que es inflacionista.
Los políticos no tienen recetas eficaces, fuera de las conocidas fórmulas del pacto político, pacto social y política de rentas.
La política económica tendrá que gestionar durante algunos años el ajuste del daño producido en orden inverso al nivel de patrimonio de los agentes afectados. Los ministros de Economía deberían hacer caso a cualquier asesor que supiera qué se debe y, sobre todo, no se debe hacer.
De la recesión se sabe cómo se inicia, sólo por suerte. Las recesiones llegan sin avisar, tal y como dice José Luis Martínez Campuzano en CINCO DÍAS pág 12, "Tiempo de tomar decisiones".
Bush ha sido un inepto, que ha utilizado durante años la política del benign negligence y Trichet ha resultado un líder débil que ha defendido los intereses alemanes. Es posible que haya guerra. Wall Street espera con gran nerviosismo los resultados trimestrales de JP Morgan, Chase, Merryl Lynch, Citi y Wells Fargo. La cotización de Lehman Brothers ha precipitado el rumor de que Pimco, el mayor gestor de renta fija el mundo, estaba en crisis.
¿Toda la estructura bancaria mundial estará afectada por el principio del "RIESGO MORAL"? A este respecto, no dejen de leer la opinión que hoy publica el relamido Manuel Conthe en EXPANSIÓN pág 53, "Old Deal".
Seguramente también puede serles de utilidad la lectura de un librito de divulgación de Historia económica, de John K. Galbraith, que en 1991 se publicó en España con el título de "Breve historia de la euforia financiera", en el que se describe desde la burbuja de los tulipanes holandeses hasta la de 1929.
De repente, los agentes económicos de los países de la OCDE se han encontrado con que, en vez del panorama confortable que ofrecían las predicciones del FMI, que confirmaban la continuación de ritmos de crecimiento para la economía mundial algo inferiores al 5%, se observa una enorme inquietud en los valores de las empresas cotizadas y una sensación extendida de inseguridad difundida por los medios de comunicación. Además han podido contrastar en su vida cotidiana un enrarecimiento claro en el acceso al crédito bancario, e incluso, una falta de definición a la hora de buscar financiación a corto plazo. Y eso que la prensa estaba divulgando un día sí y otro no que los Bancos centrales estaban inyectando en el sistema unas gigantescas cantidades de dinero para evitar ese "colapso financiero" que observaban en su vida cotidiana.
Para los agentes resultaba muy extraño que el sistema crediticio se estuviera colapsando sin que hubiera aparecido ningún hecho de relieve que hubiera producido un aumento en la "prima de riesgo". Además, el mundo carecía de inflación visible, al menos la medida por el IPC. Para asombro de los analistas, una crisis larvada ha estallado debajo de la estructura económica conocida, lo cual ha ocasionado el descrédito absoluto de las agencias de rating, que son empresas que, al cobrar de los emisores, podrían haber incurrido en un conflicto de intereses que sólo hubiera podido resolverse mediante una pura corrupción.
Y luego vino el petróleo y la inseguridad de la política geoestratégica, además de los resultados malignos de la guerra de Bush en Irak, tan aplaudida por Blair y Aznar (el "trío de las Azores")Esta crisis financiera es básicamente el producto de una crisis de confianza en que los Bancos centrales del G-8 tengan instrumental adecuado para gestionar una crisis -más profunda que la anterior-, que es una crisis de liquidez derivada de la imposibilidad de establecer precios, por falta de cruce de demanda y oferta, en los sofisticados instrumentos financieros que utilizaron entonces el apalancamiento tomando como base los créditos hipotecarios concedidos en EEUU a personas con bajo crédito. Se trata de los famosos "collateralized debt obligations" (CDO).
La desregulación financiera que promovió Bush y aceptaron la SEC y el Tesoro, han terminado inundando de mierda todas las carteras de todos los fondos de inversión de todo el mundo. El desconocimiento del alcance de a quiénes afectaba esa crisis de liquidez y donde se encontraba la mierda crediticia producida por la Banca de Inversión de EE UU, si a la banca, si a las compañías de seguros, si a los fondos de inversión, si a los planes de pensiones, es lo que ha inundado de crisis global a todo el sistema. Nadie quiere quedarse con "el muerto", con valores que no es que no valgan nada, sino que no se sabe cuánto valen.
Es decir, que esta crisis financiera está demostrando que en ella existen variados niveles de conocimiento de la realidad y por lo tanto variados niveles de responsabilidad en la gestión de la misma y, por ahora, nadie parece haber dado la cara, llevando más confusión todavía a los agentes económicos. La enorme volatilidad observada en la bolsa se debe a que la mayoría de los expertos dan ya por hecho que la economía norteamericana entrará en recesión en los próximos meses. Es una probabilidad que se conocerá cuando el FMI y el resto de organismos económicos internacionales hagan públicas sus "previsiones económicas de otoño" para 2009.
La volatilidad sería el efecto de la pugna entre los que creen que la FED vaya a seguir bajando los tipos de interés y los que piensan que esta recesión es inmune a la política monetaria. Es decir, que el instrumental de los Bancos centrales no va a ser subir los tipos para atajar la inflación iniciada a partir de la subida del precio del crudo, sino bajar los tipos de interés, o mirado desde otro punto de vista, "inundar de nuevo los mercados de liquidez".
Bush no va a defraudar a los mercados, porque tiene un calendario electoral que hace tiempo que le ha convertido en un "patito cojo" con los demócratas mandando en el Congreso y en el Senado. Por eso no podrá defraudar a los mercados, aunque sea a costa de estimular el "riesgo moral", ese principio por el cual los prestamistas y los inversores aumentan el riesgo si cuentan con que siempre habrá alguien por detrás que impida alcanzar por encima de un cierto nivel de pérdidas. La historia está plagada de crisis financieras, en las que han abundado las soluciones de tipo "riesgo moral": el caso más nítido fue el de Argentina y luego Hong Kong, hasta lo que está sucediendo en EEUU.
Bush no puede "mandar" que bajen los tipos de interés sin considerar que el BCE también va a tener que hacer lo mismo, unidos como están el uno con el otro mediante el vínculo de la cotización del euro/dólar. Pero son muchos los que creen que no es el momento de bajar los tipos de interés, porque ahora una relajación de la política monetaria pasaría desapercibida ante el peso de la crisis de confianza. Como no se sabe qué hacer para aumentar la confianza, se reclama que bajen los tipos de interés y se extiendan las ayudas públicas a los sectores económicos más afectados por la recesión.
EL PAÍS
Pág 9 Bush levanta el veto a la exploración petrolera en Alaska del ártico y de la plataforma marina de los EE UU y también del número de refinerías en el país para intentar que baje el precio de la gasolina.
LA VANGUARDIA
Pág 47 Marsans abandona su apuesta por Aerolíneas Argentinas debido a la deuda de la compañia.
ABC
Pág 83 El deshielo provocado por el cambio climático obliga a evacuar una base militar rusa en el ártico.
EL MUNDO
Pág 40 La matriculación de vehículos comerciales cae un 40% en junio y una acumulada del 25% en lo que va de año debido a que las pymes han dejado de renovar sus flotas.
PÚBLICO
Pág 24 Reportaje en el que se dice que un centenar de familias inmigrantes se asocia para afrontarse el impago de sus casas. No sólo se trata del crédito hipotecario; el INE acaba de publicar que el pasado mayo vencieron un total de 12,1 millones de facturación comercial, de los cuales quedaron sin pagar 581.610, un 25,5% más que en mayo 2007
(página 31).
CINCO DÍAS
Pág 23 Santander cierra sus fondos cotizados ante la ausencia de demanda por la caída de la bolsa. En una entrevista que publica este mismo diario en pag 15, la Direcora General Adjunta de la CAM afirma que "No retiraremos la emisión de cuotas participativas"..... Bueno, bueno, ya veremos si la CAM puede o no estrenar el mercadillo de acciones de cajas de ahorros, entre la caída del rating, la caída del mercado bursátil y el riesgo inmobiliario de las cajas de ahorro de todo el arco mediterráneo , es más que posible que no haya ninguna cuota participativa en ninguna caja española excepto si se produce una fusión de las 3 cajas vascas.
EXPANSIÓN
Pág 23 El periodista Javier Andrés cuenta cómo la crisis financiera internacional produce una avalancha de despidos entre los directivos de la banca mundial.