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Blogs. Manuel Portela

Los "raros"

05.05.2008 | 13:24

  • La pieza de prensa más alucinante que hemos podido leer estos últimos días es la impagable radiografía íntima del director del medio, Pedro J. Ramírez (EL MUNDO pág 8 de ayer).

  • El presidente de Sacyr Vallehermoso afirma que "Existe una campaña internacional contra España" (EXPANSIÓN pág 6, miércoles 30 de abril).

  • Una crónica que habla de las dificultades para localizar cualquier referencia acerca del nuevo Ministerio de Igualdad (EL PAÍS pág 15, sábado 3 de mayo).

  • Los directivos de Forum-Afinsa presentarán esta semana, en la Audiencia Nacional, la demanda de responsabilidad patrimonial, que exige al Estado casi 2.500 millones de euros en concepto de daños y perjuicios (EL MUNDO pág 41).

  • El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dictaminado que "los currículum exagerados se convierten en motivo de despido para el trabajador" (EXPANSIÓN suplemento FISCALIA).


LOS ECONOMISTAS COMO AUGURES

EL PAÍS pág 26 cuenta que Solbes analizará el próximo jueves el conjunto de medidas de choque para remontar la crisis de la construcción y de la promoción inmobiliaria. La Ministra de Vivienda diseña un plan anticrisis que incluye nuevas rebajas fiscales, propone elevar al 20% la deducción por rehabilitación y quiere premiar los edificios con mayor eficiencia energética. Ya saben ustedes que hay 2 profesiones famosas por su fracaso como predictores: Una es la meteorología y la otra la economía, caracterizadas ambas por explicar sólo lo "que ha sucedido" y no lo que va a suceder. El economista sólo sabe de instrumentos anticíclicos. Recordemos algunos ejemplos:

Se decía que el Ministro de Economía, Enrique Fuentes Quintana, (del Gobierno de Adolfo Suárez) era incapaz de tomar alguna decisión de política económica porque dudaba entre los efectos positivos y los negativos.

El Presidente norteamericano Harry S. Truman decía que él prefería tener asesores que fueran economistas mancos por que así se evitaba escuchar frases como "On the one hand, and on the other" ("por un lado, y por el otro").

Un exitoso diseño informático consiguió demostrar que un mono tirando dados al azar podría elaborar una cartera de valores más eficiente que la de cualquier analista bursátil.

Por su parte, mi amigo el profesor Franco Modigliani, reflexiona sobre esto en la siguiente CARTA:

Portela,

Ya sabe el escaso entusiasmo que me une a mi profesión, pero he de reconocer que cuando se critica a los economistas por equivocarse en sus predicciones, siento que es una crítica gratuita. De hecho suelo devolver la moneda preguntando a aquel que se ríe de nuestra manifiesta incapacidad para predecir con acierto, por sus previsiones para su propio negocio. Pregunto a un médico si es capaz de decirme cuántos pacientes va a tener el próximo mes o a mi frutera si me puede asegurar que el mes que viene me venderá a los mismos precios. Se puede imaginar la respuesta: "no, es que lo mío es muy difícil de predecir". Sin embargo, todos ellos exigen que los economistas no nos equivoquemos. Debe ser aquello de la paja en el ojo ajeno.

Claro, me dirá usted, pero una cosa son los ciudadanos de a pie y otra cuestión muy distinta las previsiones que se pueden hacer desde el gobierno teniendo detrás todo su aparato administrativo y sus expertos, etc. etc. Bueno, bueno, tampoco exageremos. A esto de la elaboración de las previsiones oficiales, del Cuadro Macro, de la situación cíclica de la economía española y similares, se le suele rodear de cierta pompa y misterio que realmente no se merece, ni por cómo se hace ni por su importancia para la marcha de la economía.

No crea que resulta tan complicado hacer un Cuadro Macro oficial. Sé que esto me puede granjear alguna que otra reprimenda de amigos y compañeros que han dedicado y dedican muchas horas al tema con la mejor de sus intenciones. Pero la realidad es que con muy poco se puede construir un Cuadro Macro. Lo primero que hay que hacer es decidir hacia dónde vamos o, mejor dicho, hacia dónde queremos decir que vamos. ¿Hacia arriba? ¿Hacia abajo? ¿Cuánto queremos que se desacelere el PIB? ¿Un punto? ¿Punto y medio? Una vez decidido esto sólo hay que introducir unas cuantas restricciones básicas (que los precios no se aceleren, que el gasto en consumo se modere, que el saldo exterior sea menos negativo, que mejore la productividad y, en la medida de lo posible, el empleo,...). Lo demás son pequeños ajustes aquí y allá para cuadrar.

Me dirá que esto no es forma de predecir el PIB, es sólo una manera de adornarlo. Lo sé, pero los Cuadros Macro oficiales no tratan de estimar bien el PIB ni siquiera de acertar en la previsión. Si fuera así tendrían que haber dado de baja en la profesión a todos los que se han dedicado a esto en su país durante las últimas dos décadas. O habría que aceptar que antes de las elecciones todos los expertos del gobierno y de la Administración estaban ciegos y ahora han visto la luz. No, de lo que se trata es de mandar el mensaje deseado en cada momento. Ya sé que me pongo pesadito con esto de mandar señales, pero, qué quiere que le diga, mi ciencia no da para más entendimiento.

Es cierto que en muchas instituciones, muy prestigiosas y con personas que tienen mi más alta estima, se utilizan para estos menesteres sofisticados métodos estadísticos. No lo dudo. Pero, querido amigo, esto no es ingeniería; los márgenes de error en este negocio son tan elevados que estos métodos no te resuelven los problemas. Como mucho, dejan en evidencia grandes errores, pero, al final, el resultado sale de la mano del artista. ¿O acaso alguien todavía cree que Fernández Ordóñez esperó en su despacho a que le trajeran ya cerradas las previsiones del Banco de España? ¿O que en la Comisión Europea o en la OCDE todos respetan escrupulosamente el resultado de los modelos econométricos?

En fin, así las cosas, no le extrañe que las últimas previsiones oficiales me parezcan de manual: la economía se desacelera, pero sin exagerar; los precios se mantienen, aunque parezca increíble a estas alturas; el saldo exterior mejora; crece la productividad (no se sabe si la buena o la mala, como gusta clasificarla ahora a sus gurús); y se sigue creando empleo, a pesar de todo lo que está cayendo. Todo según lo esperado. Sólo falta para completar el círculo virtuoso de cualquier previsión oficial el dinamismo de la inversión, pero claro eso ya era imposible tal y como anda la vivienda. Encima la cifra de crecimiento se aproxima a la del Banco de España (aunque no tanto para que se confundan instituciones), así que todos (o casi todos) contentos. Como yo me cuento entre los optimistas, tampoco me parece que la evolución final vaya a ser muy distinta de la que se dibuja en ese escenario.

Además no hay que darle más importancia de la que tiene. Y menos a la cifra concreta del crecimiento. ¿Importa más que se haya reconocido que la desaceleración es menor que la esperada? Pues quizás, pero es una victoria pírrica. Seguramente si no hubiesen estado las elecciones por medio se habría hecho antes. Por no afectar no afectará ni a las cuentas públicas que ya estaban hechas con el exceso de prudencia que le gusta a su ministro, que, por cierto, ha aprovechado para poner en el cuadro crecimientos del PIB nominal bajos y así contener el gasto futuro. Si algo va a influir en el superávit serán las medidas fiscales tan poco meditadas que se han ido tomando en los últimos meses, pero no que ahora haya otro Cuadro Macro. Y desde luego que nadie piense que por estas nuevas previsiones los empresarios van a hacer cosas distintas a las que tenían planeadas.

Quedarán siempre los que no están de acuerdo con la previsión oficial: bancos, instituciones, parte de la opinión pública, que pelearán porque donde dice 2,3 diga 2,1 o que se empeñarán en que el paro va a ser mucho mayor que el que reconoce el gobierno. Pero son disputas que no van a ninguna parte. De hecho cada vez más pienso que a las previsiones de crecimiento se les puede aplicar lo que algún político decía de los mítines electores: son tan inútiles como imprescindibles.

Un saludo,

Franco M.


LA PUERTA GIRATORIA

¿No les parece a ustedes rarísimo que el grupo Prisa ataque sistemáticamente a David Taguas con mayor rabia de lo que lo hacen los demás grupos de comunicación? EL PAÍS ha dedicado 3 ejemplos de este encarnizamiento: una opinión a cargo del periodista Joaquín Estefanía en pág 29; un reportaje titulado "Políticos de un millón de euros" en
pág 20 y un artículo de Soledad Gallego-Díaz en el suplemento DOMINGO pág 13. Curiosamente frente a esta "persistencia" de EL PAÍS, en el ABC sólo nos encontramos hoy con una opinión del periodista Ignacio Camacho ABC pág 11 titulada "Moncloa, S.A".

Hasta ahora eran sólo los altos cargos de la administración los que utilizaban la puerta giratoria para pasar desde lo público a lo privado, poniendo en valor sus conocimientos y contactos. Así había sucedido con Miguel Martín, que pasó del Banco de España a la presidencia de la patronal bancaria AEB; Pedro Pérez, que pasó del Banco de España al
G-14; y la responsable de la Dirección General de Seguros, Pilar González de Frutos, que pasa a ser la Presidenta de la patronal Unespa. Después han llegado los alto cargos de la Agencia anti-corrupción que se han constituído como el principal granero del que se nutren los mayores despachos de abogados penalistas, según una pequeña información de EL MUNDO página 14. Por último, son los gobiernos autónomicos los que se convierten el lobbies par
a gestionar el contenido de decreto sobre la Financiación Autonómica (LA VANGUARDIA pág 13 de ayer).

Ahora los españoles están asombrados altos y/o escandalizados de cómo "se lo montan los políticos" como recientemente lo han hecho Rato, Zaplana y Taguas, buscando un segundo empleo para redondear sus ingresos y acumular pensiones. ¿Este escándalo procede de una visión moral de la sociedad? Buff, !los mismos que critican a estos políticos, convertidos en "conseguidores", hacen virtud del fraude fiscal! Se trata más bien de la envidia hacia quien ha sabido encontrar un atajo hacia la riqueza, sin que para ello, haya sido necesario trabajar la fortuna, sino, tan sólo, saber encontrarse en el sitio adecuado en el momento adecuado.

Una cosa es que te acusen de tener demasiada influencia y otra muy diferente es que no se pueda hacer lobby para evitar el reparto asimétrico de los perjuicios que causa la corrupción. Por supuesto que nunca una gran empresa de cualquier país ha podido prescindir de mantener unas estrechas relaciones, amistosas y cómplices, con el Gobierno de turno. Sucede en todas partes. Constituye un mecanismo por el que la sociedad civil tiene relación con el poder político. En España es famoso el trabajo de los lobbys en el trámite de los Presupuestos en el Senado. Y forma parte de los libros de texto el caso de la “captura” del regulador encargado de los organismos de defensa de la competencia por parte de los empresarios afectados.

Por eso es importante poder diferenciar el lobby de la corrupción. Como el lobby se beneficia del arbitrismo, su regulación legal impone límites a su actuación mediante los efectos de la transparencia. Mientras que la corrupción económica se beneficia siempre de la obscuridad: cuando se produce entre empresas privadas es un asunto que sólo atañe a los accionistas de las mismas; pero la que hace el corruptor privado sobre el funcionario corrompido afecta a todos los ciudadanos, en la medida que reduce los ingresos para financiar el gasto público o encarece los bienes y servicios que adquiere el Estado.

Ni el rechazo social o la inspección del Estado han influido nunca en la reducción de la corrupción pública. La historia dice que más eficaz ha sido el abandono voluntario de la capacidad de actuación discrecional de las autoridades en la aplicación de las normas de la vida económica. Es entonces cuando hay que regular el lobby.

Para darse cuenta de que la Puerta Giratoria ha existido desde que el mundo es mundo, recuerden el famoso soneto de Francisco de Quevedo que cuenta cómo Séneca vuelve a Nerón la riqueza que le había dado:

Esta miseria, gran señor, honrosa,
de la humana ambición alma dorada;
esta pobreza ilustre acreditada,
fatiga dulce y inquietud preciosa;

este metal de la color medrosa
y de la fuerza contra todo osada
te vuelvo: que alta dádiva envidiada
enferma la fortuna más dichosa.

Recíbelo, Nerón; que, en docta historia,
más será recibirlo que fue darlo,
y más seguridad en mí el volverlo:

pues juzgarán, y te será más gloria,
que diste oro a quien supo despreciarlo
para mostrar que supo merecerlo.

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