Hoy les propongo un pequeño ejercicio. Intentemos trasladar la realidad estadounidense a la nuestra. Cerremos los ojos e imaginemos que en todas las TV comparecen el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición Mariano Rajoy, acompañados por Pedro Solbes y Cristóbal Montoro, comunicándonos a todos los españoles que han llegado a un acuerdo para proponer al Congreso de los Diputados un proyecto de Ley, o para ganar tiempo, la ratificación de un Decreto-Ley, conteniendo una serie de medidas para paliar en lo posible la crisis económica, entre las que se encuentran algunas propuestas que pueden ser difíciles de asumir por parte de algunos electores.
Sigamos soñando. La propuesta es denegada en el Congreso porque los votos negativos superan a los positivos. Han votado negativamente diputados de ambos partidos. Ya podemos abrir los ojos, para poder leer las portadas de todos los periódicos, que serían estremecedoras. ¡Inimaginable!.
La crisis podía tener consecuencias impredecibles. Zaptero y Rajoy tendrían que hacer las maletas e integrarse en la vida civil, en lugar de continuar en la política.
Esto que parece un sueño puede convertirse en realidad, sólo falta que los diputados apliquen el Artículo 67 apartado 2 de nuestra Constitución, donde se establece que “los miembros de las Cortes Generales no estarán ligados a mandato imperativo”. Ya sería hora de que algunos opinaran y votaran en contra de lo que les proponen sus partidos, por creer que algunas decisiones no les convencen o van en contra de los intereses de sus electores.