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¿Publicarán las balanzas fiscales?
27.03.2008 | 13:57
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En estas fechas, los partidos políticos tienen sus agendas repletas de reuniones para pactar las diferentes áreas de poder y quiénes serán las personas titulares de las mismas.
Sin embargo, es bueno recordar las promesas que nos hicieron durante la campaña electoral, con el fin de que la gente no se sienta decepcionada, y que crea que las campañas son sólo un show mediático del que nadie se acuerda luego.
El socialista, Manel Mas, número 7 por Barcelona y ex - alcalde de Mataró, ha recordado que se deben publicar las balanzas fiscales, pues estaban en el programa de casi todos los partidos políticos. Felicidades, señor Mas.
No sería bueno empezar la legislatura y que las balanzas fiscales quedaran para la próxima campaña, dentro de cuatro años. Ya sabemos que hay quienes argumentan que el problema es solamente técnico, pero hay otros que pensamos que solamente es político.
Veremos que dicen al respecto, tanto el gobierno como la oposición, especialmente los partidos nacionalistas, que pueden volver a tragar como lo han hecho durante estos años de democracia.
Oteando el horizonte, me huelo que será difícil su publicación, puesto que por los estudios realizados de forma privada, las autonomías que más aportan, y las que más reciben, son del mismo color político, y esto silencia muchas aspiraciones.
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Número de comentarios 17
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Felicidades
genial José María. Eres el mejor y más honesto articulista de este blog. A más de uno de tus compañeros le daba yo una buena patada en el culo y lo mandaba a hacer gárgaras.
Anónimo el 29/03/2008 21:11:20
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contrata a pisiplasta
Por cierto, podrías contratar a pisiplasta para que anime tu blog.
Seguro que tiene unos "grandes" argumentos sobre las balanzas fiscales. Aunque pisiplasta diga burradas, no hay que negar que tiene una gran capacidad para aumentar el número de comentarios de cualquier foro/blog. ¿Será un programa de pseudo-inteligencia artificial? Cuesta creer tanta productividad y tanta paja mental bajo un nick tan difícil de recordar pronunciar.
Anónimo el 30/03/2008 21:28:27
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expansión ya calienta motores...
El poder adquisitivo en Cataluña ya es inferior al de siete autonomías
Publicado el 31/03/2008, por D. Gracia. Madrid
El nivel de bienestar de los hogares catalanes ha bajado drásticamente. Pese a ser la autonomía con mayor peso en el PIB, el poder de compra de sus familias ya es inferior al de Aragón, Castilla y León, La Rioja o Cantabria.
Cataluña pierde posiciones entre las comunidades con mejor nivel de vida. A pesar de su peso predominante en la economía española (un 18,8% del total), sus habitantes han moderado su capacidad adquisitiva en relación al de otras regiones. En 2006, el PIB per capita de los aragoneses ya superaba en cuatro puntos al de los catalanes, según datos de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas).
“El nivel de bienestar de las familias españolas está profundamente afectado por la desigualdad existente en los precios de los bienes y servicios consumidos por los hogares. De hecho, los datos demuestran cómo las diferencias relativas en el nivel de desarrollo resultan corregidos por el efecto de los precios y por las transferencias públicas en gastos sociales como la sanidad y la educación”, explica Pablo Alcaide, autor del Balance Económico Regional de Funcas.
En este sentido, Cataluña es la autonomía más cara de España. Su nivel de precios se sitúa ocho puntos por encima de la media nacional. Y abre una brecha de más de 22 puntos con la comunidad más barata para vivir, Extremadura. Por eso, si se ajustan los efectos de la disparidad de los precios y las transferencias sociales percibida, el resultado arroja sorpresas. La renta real de las familias catalanas bajaría hasta el puesto octavo, por detrás de País Vasco, Navarra, Madrid, Aragón, Castilla y León, Cantabria y La Rioja. Mientras que Baleares, otra de las comunidades considerada rica en PIB per cápita, bajaría hasta el décimo lugar.
No obstante, Cataluña y Baleares no son la únicas comunidades que salen mal paradas en el ránking de renta real de las familias. Valencia, la cuarta región con mayor peso en la economía española, ocupa el vagón de cola. El poder de compra real de sus familias se sitúa 11 puntos por debajo de la media. Un registro que sólo empeoran Andalucía (84,1 puntos) y Murcia (83,9).
Los datos constatan la enorme brecha económica que arrastran las regiones españolas. Entre la renta real familiar del País Vasco, la comunidad más rica, y Murcia, la más pobre, hay una distancia de 43 puntos.
Alcaide matiza que el desarrollo económico no siempre contribuye a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El sentimiento de bienestar personal empeora en muchas ocasiones por las necesidades de transporte, gasto y demás que genera vivir en una aglomeración urbana.
Un ejemplo paradójico en este caso es el de Extremadura. A pesar de ser la comunidad más deprimida en términos de convergencia con Europa, la renta real de sus familias está por delante de la de Valencia, Andalucía y Murcia, debido, principalmente, a la inyección de transferencias públicas a sus ciudadanos.
Las claves
El nivel de bienestar de las familias está “profundamente afectado” por al desigualdad de precios, señala Pablo Alcaide. En este sentido, Barcelona, Gerona, la Rioja y Guipúzcoa son las cuatro provincias con un nivel de precios de consumo relativos más alto. Es decir, soportan un coste de la vida de entre seis y diez puntos más altos a la media nacional. En el lado opuesto, el precio de los bienes y servicios es hasta quince puntos inferior al resto de España en Badajoz, Cuenca y Cáceres.
n Según Funcas, Aragón supera ya en PIB per cápita –medido en paridad de compra– a Cataluña. En concreto, el PIB per capita de los aragoneses se situó en 2006 en el 109,44% frente a la media nacional, cuatro puntos por encima del de los catalanes (109,44%). El ránking lo siguen liderando Madrid (130,5%), País Vasco 127,5%) y Navarra (125%).
n Los datos de renta de las familias difieren cuando se ajustan a realidades como la disparidad de precios en España. O se tienen en cuenta las transferencias públicas percibidas por los ciudadanos. De este modo, la renta real de las familias catalanas desciende hasta el puesto octavo, por detrás de regiones tradicionalmente más pobres como Aragón, Castilla y León, Cantabria y La Rioja. Es decir, los hogares catalanes, con unos ingresos por capital y trabajo superiores al de otras comunidades, poseen una nivel de bienestar más bajo, debido al alto nivel de precios que soportan y al menor grado de transferencias públicas. Un caso similar ocurre con Baleares, en el décimo puesto.
Anónimo el 31/03/2008 23:45:44
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Expolio fiscal
El Déficit Fiscal de Catalunya con España: Un Análisis Divulgativo
No es el Vampiro quien Da la Sangre
En un informativo de TVE1 que se emitió en el verano de 1998, se entrevistaba a una pareja de turistas españoles que habían venido a pasar unos días en Catalunya. Estaban dentro del coche, visiblemente irritados. Mientras el marido ponía cara de circunstancias, la señora gritaba al entrevistador diciendo: "Es que estos catalanes son unos robagallinas. No solamente van a Madrid a chantajear al gobierno y quedarse con nuestro dinero, sino que encima, cuando venimos a Cataluña, ¡nos hacen pagar hasta para ir por las autopistas!"
Situaciones como esta son bastante comunes y son el fruto de una campaña de intoxicación de información que se ha traído desde varios sectores de la sociedad y la política española. La verdad, pero, es bien diferente: no sólo los catalanes tenemos la desgracia de pagar peajes cada día por ir a trabajar mientras que otras sólo pagan cuando van de vacaciones sino que, además, nuestra relación fiscal con el resto del Estado español nos es muy desfavorable puesto que mantenemos un enorme déficit fiscal. No es el vampiro quien da la sangre. Por este motivo, en Òmnium Cultural creemos que es importante que la sociedad sepa la verdad y por eso es por lo que hemos creado un documento que intenta explicar el problema del déficit fiscal de Catalunya en España de una manera clara, entendedora y asequible para todo el mundo.
Qué quiere decir que Catalunya tiene un Déficit Fiscal con España?
Toda política económica comporta redistribución de recursos. Cuando un ayuntamiento pone impuestos sobre la propiedad y utiliza el dinero recaudado por asfaltar una calle que acaba siendo utilizado por todos los ciudadanos del pueblo, las familias que tienen más propiedades acaban pagando más dinero que la gente que tienen menos, mientras que acaban disfrutando por igual de la calle asfaltada. De alguna manera, pues, es como si la política del ayuntamiento redistribuyera dinero de las familias que tienen más propiedades a las que tienen menos. Esto es, hasta cierto punto, normal. Los problemas empiezan cuando el ayuntamiento, tras recaudar impuestos de todos los ciudadanos, insiste a gastarse sistemáticamente todo el dinero en un determinado barrio, ya sea porque es el barrio donde vive el alcalde o donde este tiene la mayor parte del electorado. Es entonces cuando una parte de la población tiene derecho a quejarse de un tratamiento fiscal injusto. En las sociedades occidentales similares a nuestra se puede decir que, en general, la redistribución tiende a ser de los ciudadanos más ricos hacia los más pobres. La razón es bien simple. De una parte, los impuestos tienden a ser progresivos: quienes más tiene, más paga. De otra parte, los servicios que los ciudadanos ricos reciben del gobierno (ya sean escuelas, carreteras, policía, subsidios o lo que sea) no tienen porque ser superiores a los servicios que reciben los ciudadanos menos ricos. Lógicamente, lo mismo pasa si en lugar de hablar de ciudadanos hablamos de pueblos, regiones o comunidades enteras. Por ejemplo, todos los pueblos del Estado español (incluyendo el catalán) pagan impuestos al gobierno de Madrid. El gobierno coge el dinero y los gasta de diferentes maneras. Algunas de estos gastos se hacen en Catalunya. Entre estos hay el dinero que el gobierno de Madrid da al de la Generalitat para financiar su presupuesto. También se incluye el dinero que el gobierno de Madrid invierte directamente en Catalunya a través, por ejemplo, del Ministerio de Fomento o las pensiones que los abuelos catalanes reciben de la seguridad social. Otros gastos no se hacen directamente enCatalunya pero benefician los catalanes. Un ejemplo de esto sería el salario del ministro de cultura: pese a que el salario se paga en Madrid, en la medida que el ministro hace un trabajo que nos "beneficia" a todos, todos hemos de ayudar a financiarlo. Lo mismo pasa con los gastos militares y muchas otros que se deben hacer en la capital del Estado, pero que todos los ciudadanos del Estado deben financiar de manera solidaria puesto que también se benefician. A final del año, una vez se han producido todos estos pagos, es normal que una comunidad como Catalunya se pregunte cuánto dinero ha pagado en impuestos y qué servicios ha recibido a cambio. Al fin y al cabo, en un país democrático todo ciudadano tiene el derecho de saber qué hace el gobierno con su dinero. La diferencia entre todo el dinero que Catalunya paga al gobierno español y todo el dinero que vuelve a Catalunya, de manera directa o indirecta, es el que s denomina balanza fiscal de Catalunya en relación con España. Cuando Catalunya paga más de lo que recibe, se dice que Catalunya tiene un déficit fiscal con España.
La Magnitud de la Tragedia
Calcular la magnitud del déficit fiscal catalán no es fácil. Y no lo es por dos razones. La primera es que el gobierno de Madrid no publica los datos fiscales, pese a una resolución del "Congreso de los Diputados" que le insta a publicarlas. La segunda dificultad es de carácter técnico. Como ya hemos dicho, una parte del gasto que "beneficia" a los catalanes no se hace directamente en Catalunya sino en Madrid, cosa que complica enormemente los cálculos del gasto territorial que corresponde en Catalunya. Estas dificultades no han impedido, pero, que algunos economistas hayan intentado hacer el trabajo que debía haber hecho el gobierno de Madrid y hayan calculado el déficit por su cuenta. Algunos de estos estudios han sido publicados en el libro editado por Òmnium Cultural, "Catalunya y España: Una Relación Económica y Fiscal a Revisar" (ed. Proa, 1998). Estos estudios estiman que el déficit fiscal de Catalunya en España en los últimos años se sitúa entre el 7,5% y el 10% del producto interior bruto catalán. Es decir, de cada 100 pesetas de renta generadas en Catalunya, entre 7,5 y 10 pesetas marchan en Madrid a cambio de nada. Para el año 1998, pues, el déficit se situaría entre 1,1 billones y 1,5 billones de pesetas. Lógicamente, podríamos dar números bastante más ajustados si el gobierno central cumpliera la resolución del congreso e hiciera públicas las balanzas fiscales de todas las comunidades. El dato que a menudo se emplea es la d’1,2 billones de pesetas. Es importante insistir en que estos 1,2 billones son el déficit fiscal y no el dinero que los ciudadanos de Catalunya pagan en Madrid. Los catalanes pagamos más de 5 billones de pesetas. Ahora bien, esto no es el déficit puesto que la mayor parte de este dinero o bien vuelven directamente a Catalunya o bien sirven por financiar los gastos del Estado de las cuales, o bien todos nos beneficiamos o bien hemos de ayudar a pagar de manera solidaria. Los 1,2 billones de pesetas son la diferencia entre el que pagamos y lo que recibimos a cambio. Es decir, son dinero que marcha en Madrid...a cambio de nada. Antes de escandalizarnos por el hecho que los catalanes pagamos más que no recibimos del gobierno español, hace falta recordar que es normal que los ciudadanos ricos tiendan a pagar más que no a recibir del gobierno. Por lo tanto, como que Catalunya es una comunidad relativamente rica, es normal que tenga un déficit fiscal. La pregunta, pues, no es si es normal que Catalunya tenga un déficit fiscal sino si es normal que el déficit sea de 1,2 billones de pesetas. Cuánto dinero son 1,2 billones de pesetas? Las magnitudes macroeconómicas, como los traspasos de los futbolistas, son tan grandes que a menudo se nos hace difícil entender la dimensión real. (Puesto que hablamos de futbolistas, hace falta recordar que el traspaso del Ronaldo al Inter se hubiera podido evitar, con 4.000 millones de pesetas. Es decir, con 1,2 billones de pesetas los catalanes nos podríamos comprar 300 Ronaldos cada año!) Una manera sencilla de cuantificar la magnitud del déficit fiscal de manera entendedora es calcular cuanto pagamos cada uno de nosotros. Si hacemos los cálculos, encontraremos que un déficit de 1,2 billones de pesetas representa una media de 800.000 pesetas anuales por familia. Dicho de manera sencilla, pues, se puede decir que la familia típica catalana envía en Madrid unas 800.000 pesetas cada año (unas 66.000 pesetas cada mes)...a cambio de nada. Preguntaos qué haríais con 800.000 pesetas adicionales cada año! Preguntaos qué haríais con 66.000 pesetas cada mes! Comprar una casa más grande? Comprar un coche pequeño cada dos años? Comprar un coche grande cada 5 años? Traer toda la familia a Disney World (el de Florida, no el de París) cada año? Trabajar menos? Llevar a los niños a las mejores escuelas? Curar al abuelo en los mejores hospitales? "No seáis demagogs!", exclamarían ahora los detractores, "No digáis esto puesto que, si se eliminara el déficit fiscal, no es cierto que la familia típica recibiría un cheque de 800.000 pesetas cada año!" Y los detractores estarían equivocados: si los catalanes tuviéramos poder de decisión sobre como gastar este dinero podríamos decidir, por qué no?, rebajar los impuestos que pagamos, lo cual aumentaría los ingresos limpios de la familia típica catalana en unas 800.000 pesetas cada año. Ahora bien, si los catalanes pudiéramos decidir qué hacer con todo este dinero que ahora marcha a Madrid (...a cambio de nada), seguramente no decidiríamos bajar los impuestos. Seguramente los utilizaríamos por hacer obras públicas, aeropuertos, hospitales, escuelas, universidades y otras cosas que el país necesita. Qué se podría hacer con 1,2 billones de pesetas anuales? Un ejemplo que ilumina bastando el significado real de la cifra de 1,2 billones de pesetas nos lo da uno de los milagros urbanísticos más impresionantes que se han visto en la última década: la transformación de Barcelona durante los Juegos Olímpicos del 1992. Barcelona pasó de ser una ciudad gris, sucia, mal comunicada y con poca infraestructura hotelera a ser una ciudad nueva, limpia, guapa y atractiva turísticamente. Esta casi milagrosa transformación, no tan sólo ha permitido a todos los ciudadanos disfrutar de una ciudad mejor sino que ha aumentando el atractivo de la ciudad para turistas y conferenciantes, cosa que está generando mucha riqueza adicional. La pregunta es: cuánto dinero costó todo este cambio? Pues bien, si sumamos todos los gastos relacionados con las olimpiadas (infrastructures, aeropuerto, rondas, netejament de fachadas, calles, estadios, Villa Olímpica, Puerto Viejo, Puerto Olímpico, etc.), obtenemos un coste total de 800.000 millones de pesetas. Es decir, si en lugar de enviar anualmente los 1,2 billones de pesetas en Madrid (...a cambio de nada), los dedicáramos a inversiones dentro de Catalunya, entonces cada año podríamos hacer un milagro similar al que hemos hecho con Barcelona y todavía nos sobrarían 400.000 millones pesetas para construir un parque como Port Aventura-Universal Studios y 40 parejas de hermanos De Boer cada año! Lógicamente, con los 1,2 billones de pesetas quizás no querríamos hacer unas olimpiadas cada año, bajar impuestos, comprar autopistas, construir parques de atracciones o adquirir parejas de hermanos De Boer. Durante los próximos cinco años, los catalanes enviaremos en Madrid unos 6 billones de pesetas. Poner las infraestructures viarias (carreteras, puertos, aeropuertos) a nivel mediano europeo costaría unos 1,5 billones de pesetas. Recuperar el nivel de infrastructures culturales y escolares (escuelas, universidades, patrimonio histórico) costaría 1 billón. Absorber el déficit sanitario (eliminar colas a la sanidad, construcción de áreas básicas sanitarias) podría costar 800.000 millones. Crear estructuras de calidad y de apoyo a la economía productiva (búsqueda y desarrollo, comunicación, apoyo a las pymes) costaría otro billón. Sumado todo, vemos que la eliminación del déficit podría comportar que Catalunya se pusiera a nivel europeo en cuestión de cinco años, y todavía nos sobrarían unos 1,7 billones para rescatar las autopistas, bajar los impuestos o ser solidarios con las regiones pobres de España o Europa. Lo que es importante entender es que la magnitud del déficit fiscal que Catalunya tiene con España es exorbitante y desmesurada y que si se invirtiera este dinero en Catalunya, el panorama económico de nuestro país cambiaría de manera radical.
Porque se produce el déficit fiscal?
Hasta cierto punto, el monumental déficit fiscal de Catalunya no es fruto de una decisión consciente del gobierno de Madrid que dice: "tomaremos 1,2 billones de pesetas de los catalanes y los daremos a las comunidades españolas". Catalunya forma parte del sistema fiscal español y, por lo tanto, estamos sujetos al mismo sistema de impuestos. Es decir, si un ciudadano de Extremadura cobra lo mismo que un ciudadano de Catalunya, pagará los mismos impuestos. Desde este punto de vista, pues, no se puede decir que el ciudadano catalán esté discriminado. Ahora bien, como que el ciudadano típico catalán gana más que el ciudadano extremeño, paga más dinero en impuestos puesto que el sistema impositivo español es progresivo (y decimos "hasta cierto punto" porque los catalanes debemos tener poder de decisión sobre los impuestos que queremos pagar. Nosotros, como país, debemos poder regular al menos una parte importante de los impuestos que nuestras familias, nuestras empresas y nuestros trabajadores pagan puesto que esto afecta no sólo el bienestar de nuestro pueblo sino la productividad de nuestra economía.)
El tema del gasto y la inversión pública, sin embargo, es bien diferente. El gobierno central tiene la capacidad de decidir si hace gastos e inversiones públicas en un pueblo o en otro, en una ciudad u otra, o en una comunidad u otra. Y es esta discrecionalidad la que genera déficits fiscales más o menos grandes y la que puede dar lugar a agravios comparativos. Tal y como pasa en el ejemplo del pueblo que hemos mencionado antes, si el gobierno cobra de todos los ciudadanos pero hace un gasto desproporcionadamente elevado en las regiones que le interesa (por razones electorales o por simple favoritismo), entonces se pueden producir déficits fiscales injustos e inaceptables. Y esta es la situación que genera el déficit fiscal catalán. Por ejemplo, pese a que Catalunya tiene el 16% de la población estatal, representa el 20% del PIB y aporta el 23% de los impuestos, la inversión regionalizada del Estado en Catalunya, en la etapa 1982-1998, ha significado tan sólo el 8,5% del total. Y es este trato discriminatorio la causa principal del espectacular déficit fiscal catalán.
En Dos Palabras: Injustificable
Una vez explicado qué representa tener un déficit de 1,2 billones, nos debemos preguntar si esta situación es normal, justa o justificable. Ya hemos dicho que es normal que las comunidades ricas tengan déficits fiscales. Por lo tanto, en la medida que Catalunya es relativamente rica y que es parte de España, será normal que Catalunya tenga un déficit fiscal. La pregunta, pero, no es si se puede justificar que Catalunya tenga un déficit fiscal en España, sino si es justo que la dimensión de este déficit se acerque a los 1,2 billones de pesetas. Algunos políticos y medios de comunicación han intentado justificar esta magnitud de diferentes maneras que pasamos a discutir.
Primera "Justificación": El Déficit es Normal en un Contexto Internacional
Una manera de justificar el déficit fiscal catalán es decir que hay muchas regiones europeas que tienen déficits fiscales similares. Normalmente, quienes argumenta esto dan algunos datos de regiones ricas alemanas y muestra que, efectivamente, tienen déficits similares. La comparación, pero, no se debe hacer con las regiones ricas de Alemana sino con las regiones europeas que tienen un nivel de riqueza similar al de Catalunya, y esto es lo que hacemos en el Cuadro 1. En la primera columna se ve la renta por persona de cada comunidad. Vemos que, si ponemos que Europa tiene una renta mediana de 1, Catalunya tiene una renta de 0.93. Es decir, la renta por capita catalana no llega a la media europea! Las regiones que tienen una renta más o menos similar son las listadas a la tabla. Por ejemplo, la Aquitània francesa tiene una renta algo superior a la nuestra mientras que la región de Mediodía-Pirineo francesa tiene una renta algo inferior. La segunda columna muestra el déficit fiscal que cada una de estas regiones tiene con sus gobiernos respectivos como porcentaje de su PIB. Como ya hemos señalado, el déficit fiscal de Catalunya respeto al de España está cerca del 10% del PIB (un número negativo significa déficit, mientras que un número positivo significa superávit fiscal). Vemos que, de las 14 regiones mostradas, 9 tienen un superávit fiscal. De las restantes, ninguna región tiene un déficit superior al 3% del PIB y sólo dos regiones tienen un déficit superior al 2%. Un déficit fiscal en Catalunya que ronda el 10% del PIB, pues, no se puede justificar de ninguna forma si hacemos una comparación internacional con las regiones europeas de renta similar.
PIB per Càpita (UE=1)
Saldo Fiscal
(% del PIB)
Catalunya
0.93
-9.76%
Aquitània (França)
0.95
2.31%
Migdia-Pirineus (França)
0.9
5.21%
Provença-Alps (França)
0.95
1.30%
Abruços (Itàlia)
0.91
13.65%
Úmbria (Itàlia)
1
1.08%
Suècia Oest (Suècia)
0.95
-1.22%
Suècia Sud (Suècia)
0.94
0.73%
Yorkshire (Regne Unit)
0.91
0.44%
East Midlands (Regne Unit)
0.93
-0.46%
South West (Regne Unit)
0.94
0.29%
Escòcia (Regne Unit)
0.97
5.49%
Rheinland-Pfalz (Alemanya)
1.01
-2.92%
Niedersachsen (Alemanya)
1.04
-1.13%
Lisboa-Vale do Tajo (Portugal)
0.94
-1.95%
CUADRO 1: DÉFICIT FISCAL Y PIB DE REGIONES EUROPEAS COMPARABLES en CATALUNYA. Fuennte, "Catalunya y España: una relación fiscal a revisar" página 145, Òmnium Cultural, Editorial Proa, 1998 .
Podríamos comparar cada región de Europa, no con la media europea sino con la media de las regiones del estado al que pertenece. En este sentido, Catalunya tampoco sale demasiado bien parada. La renta por càpita catalana es el 20% más alta que la media española. Entre las regiones que tienen un 20% de renta más que la media de sus países hay la Isla de Francia, la Emilia-Romaña y la Lombardia italianas, Baviera y Baden-Württemberg alemanas, el South East británico y Estocolmo sueco. Pues bien, entre todas estas regiones, sólo las dos italianas tienen déficits fiscales comparables a los catalanes (y todos sabemos de las quejas que la Lombardia italiana hace de los excesivos déficits fiscales en relación a Italia).
Sin dejar las comparaciones internacionales, hay quienes dice que es normal que en España haya más redistribución porque los "desequilibrios regionales" en España son más grandes que los de otros países europeos. Esta afirmación tampoco se ajusta a la realidad. Un estudio de la Comisión Europea calcula una medida de tales "desequilibrios regionales" y muestra que el país más "desequilibrado" es Alemania con un coeficiente de 32,7, seguido de Francia (27,2), Italia (24,5), Reino Unido (19) y España (15). Por lo tanto, las comparaciones internacionales de desigualdades de rentas regionales no justifican el colosal déficit fiscal catalán.
Segunda "Justificación": El Dèficit nos Interesa para Financiar el Superàvit Comercial.
Una segunda justificación a menudo apuntada por economistas y observadores dice que el déficit fiscal es bueno para Catalunya puesto que potencia las ventas de productos catalanes en España. Este argumento se expresa de diferentes maneras. Todos hemos oído decir: "Como que España es el principal mercado de los productos catalanes, el déficit fiscal beneficia la industria catalana porque aumenta el nivel de vida de nuestros principales compradores", "no se puede hablar de déficit fiscal sin tener en cuenta la balanza comercial", o bien "Catalunya no se puede quejar del déficit fiscal y no mirar las ganancias que obtiene de vender al mercado español". Pese a que estos argumentos están a menudo rodeados de una retórica económica que los hace parecer ciertos, son argumentos absolutamente insostenibles: a Catalunya NO le interesa tener un déficit fiscal por financiar un superávit comercial. Vamos por partes.
La balanza comercial es la diferencia entre el que Catalunya vende en España y lo que España vende en Catalunya. Como que Catalunya vende a España más que no compra, se dice que Catalunya tiene un superávit comercial. Justo es decir que cuando los consumidores españoles compran productos catalanes lo hacen de manera voluntaria e intercambian su dinero por mercancías catalanas: el dinero va de España a Catalunya y, a cambio, las mercancías van de Catalunya a España. Hay gente que, siguiendo este razonamiento, cae en la tentación de decir: si los españoles no tuvieran dinero, no nos comprarían productos. Y esto es bien cierto. Lo que no es cierto, es que esto quiera decir que nos interese darles dinero (a cambio de nada) para que nos puedan comprar: a ningún tendero catalán le interesa salir a la calle a regalar billetes de mil para que la gente entre a comprar sus productos. Es cierto que si lo hiciera vendería más. Pero no es cierto que le interese. Y no le interesará por dos razones. Primera, si regala dinero a la primera señora que pasa, no tiene ninguna garantía que esta señora gastará dinero en su tienda (los españoles pueden decidir NO gastar el dinero que les regalamos en productos catalanes. De hecho, ellos se gastan una parte pequeña de su dinero en productos catalanes, y cuando regalamos 1000 pesetas ellos sólo se gastan 100 en Catalunya, el negocio ya no parece tan bueno).
Segunda, incluso en el supuesto de que se gasten todo el dinero en nuestros productos no nos interesaría regalarles el dinero. ¿Cree alguien que a alguna tendera le interesa regalar 10.000 pesetas a cambio que la persona que recibe el regalo se gaste las 10.000 pesetas comprando unos pantalones? Claramente no, puesto que la tendera debe calcular que, antes del regalo, tiene 10.000 pesetas más unos pantalones. Tras la operación sólo tiene las 10.000 pesetas por lo cual, en el total de la operación, no sólo no ha ganado nada si no que, además, ha perdido los pantalones! Puede que le guste regalar pantalones, pero de ninguna forma es cierto que le interesa regalar dinero para aumentar las ventas. Lo que sí es cierto es que a los catalanes nos interesa que nuestros clientes sean ricos. Todos los comerciantes saben que venden más si los clientes tienen dinero. Ahora bien, qué hacen los comerciantes cuando los clientes no tienen dinero y quieren vender? Pues dan un crédito. Y si Catalunya quiere vender productos a ciudadanos españoles y estos no tienen dinero, lo que nos interesaría hacer no es darles dinero a través de déficits fiscales sino hacer préstamos. Si lo hiciéramos así, los flujos comerciales entre Catalunya y España serían idénticos a los que hay ahora. La diferencia es que al final de la operación los catalanes seríamos los propietarios de unos activos financieros que los españoles nos deberían devolver. Los catalanes podríamos ser los propietarios de innumerables negocios por toda España. Es más, Barcelona podría ser el centro financiero europeo que no es, a diferencia de Milán o Frankfurt (dos ciudades que, como Barcelona, no son capitales de Estado y son centros financieros importantes).
En definitiva, pues, el déficit fiscal no se puede justificar con el argumento de que nos interesa para ampliar nuestros mercados. Quizás querríamos tener déficit por otras razones, pero no porque nos interese económicamente.
Tercera "Justificación": Catalunya tiene una Deuda Histórica que debe Retornar
Una tercera justificación que a menudo se propone para la existencia de un déficit fiscal de 1,2 billones de pesetas dice que la industria catalana se desarrolló en el siglo pasado y principios de este (XX) gracias al proteccionismo del gobierno español: el gobierno español cerraba las fronteras y no dejaba que los productos de otros países europeos entraran en al mercado español, cosa que daba un privilegio a los productos catalanes. Gracias a esto, diría el argumento, la industria catalana se desarrolló y Catalunya adquirió una deuda histórica con España. El déficit fiscal, dicen los defensores de esta idea, es una compensación por esta deuda adquirida. Desafortunadamente, este argumento tampoco justifica un déficit fiscal d’1,2 billones de pesetas por varias razones. Primera, es cierto que la industria catalana se desarrolló en la época en qué España era proteccionista. Ahora bien, esto no quiere decir que se desarrollara gracias al proteccionismo español. De hecho, otras muchas industrias de otros muchos países se desarrollaron justo al mismo tiempo. Quiere decir esto que le deben dinero al gobierno español? Segunda, más importante que las industrias que se desarrollaron en cualquier parte del mundo, es interesante ver las que NO se desarrollaron. Al fin y al cabo, el proteccionismo español protegía tanto los vendedores catalanes como los castellanos o extremeños. Cómo es que en estos otros lugares no se desarrolló la industria tanto como en Catalunya? No será que, más que el proteccionismo del gobierno, el que desarrolló la industria catalana fue la iniciativa y la creatividad del empresario catalán y la fuerza del trabajador catalán? Si es así, a santo de qué tenemos una deuda histórica? Tercera, además de una política proteccionista, el gobierno español de la época tenía otras políticas económicas, muchas de las cuales
perjudicaban ostensiblemente a Catalunya. Dos ejemplos son los elevados impuestos de transmisiones patrimoniales y el descarado favoritismo por las grandes industrias y monopolios que perjudicaban la pequeña empresa catalana. Quizás en lugar de decir que la industria catalana nació y creció gracias al gobierno español deberemos decir que lo hizo pese al gobierno español. Cuarta, ya hemos señalado que es normal que Catalunya tenga un déficit fiscal porque es una comunidad rica. Lo que hace falta justificar es que el déficit sea de 1,2 billones y no hay nada en el argumento del "deuda histórica" que nos ayude a justificar esto. Es decir, suponiendo que tengamos una deuda histórica, por qué debemos pagar 1,2 billones anuales y no 0,1 billones o 50 billones? Hasta que no se mesure correctamente la deuda histórica no podemos decir qué es el pago "justo" que debemos hacer por devolver la supuesta deuda y, por lo tanto, este argumento es poco útil como justificación de la magnitud de nuestro déficit fiscal.
Cuarta "Justificación": Catalunya debe ser Solidaria con las Regiones Pobres de Espanya
Hay quien dice que tenemos un déficit fiscal, "no porque nos interesa para ampliar mercados, ni porque tengamos una deuda histórica, sino porque queremos ser solidarios con nuestros compatriotas ‘menos afortunados’. Al fin y al cabo, a nadie le gusta vivir en un estado donde las diferencias de riqueza son muy grandes. Y el déficit fiscal es una manera de reducir estas diferencias que hay entre las regiones españolas". En este sentido, los defensores del concepto de solidaridad entre comunidades autónomas dirían que no es que Catalunya dé 1,2 billones de pesetas a cambio de nada, sino que las da "a cambio de formar parte de una sociedad unificada que se llama España". Este argumento tampoco justifica el déficit fiscal que Catalunya mantiene con España. Para empezar hace falta recordar que el concepto de solidaridad se tiene que aplicar con las personas y no con las regiones o las comunidades autónomas. En este sentido, vale la pena recordar que, aun cuando es cierto que hay diferencias de renta mediana entre Catalunya y otras comunidades del Estado español, también es cierto que estas diferencias son mínimas si las comparamos con las grandes diferencias que hay entre las personas de dentro de Catalunya. Catalunya es de las comunidades donde la renta por càpita antes de impuestos y transferencias es más igual. Ahora bien, una vez contados los impuestos y las transferencias, la renta por cápita entre las personas en Catalunya es de las más desiguales de España, lo cual quiere decir que los impuestos pagados por los catalanes ricos van a parar a los ricos de otras comunicados y no a los pobres de Catalunya. De hecho, los estudios económicos indican que si elimináramos las diferencias de renta entre las comunidades españolas, sólo eliminaríamos el 11% de las diferencias de renta entre personas. Si lo que queremos es combatir la desigualdad de renta entre las personas, entonces lo que deberíamos hacer es invertir 1,2 billones de pesetas en las zonas más pobres de Catalunya y no regalar el dinero a otras comunidades para qué estas se lo puedan gastar en ampliar todavía más sus sobredimensionadas burocracias. Segunda, la solidaridad es un concepto que a menudo se emplea sin entender demasiado bien qué quiere decir. La solidaridad es cuando una región A (Catalunya) ve que las regiones B y C con quien se siente identificada (por ejemplo, las regiones de España), están en una situación mala o desesperada y decide voluntariamente darles dinero aún a sabiendas de que recibirá ayuda de estas regiones, que devolverán el favor cuando la situación se invierta. Hay cuatro aspectos de esta definición que hace falta resaltar: (1) los catalanes se deben sentir identificados con los españoles en un proyecto común de estado, (2) los catalanes deben ver que España está en una situación mala o desesperada, (3) los catalanes deben decidir dar el dinero de manera voluntaria y (4) los catalanes deben saber que, de tanto en cuanto, la solidaridad se producirá también a la inversa. Diferentes ciudadanos de Catalunya se sienten identificados con España de maneras diferentes, por lo cual sería inútil discutir aquí si "el pueblo" catalán se identifica o no con el español. Lo que está más claro es que se hace difícil argumentar que España se encuentra en una situación mala o desesperada, cuando algunas de sus comunidades deciden de manera unilateral adoptar medidas tan caras como la jornada de 35 horas, el aumento de las pensiones de sus ciudadanos o la medicamentada. Los aspectos de voluntariedad también son importantes puesto que no sólo no se ha preguntado nunca a las familias de Catalunya si realmente quieren dar 66.000 pesetas cada mes...a cambio de ser solidarios, o si prefieren dar sólo 10.000 o, como dice el anuncio, 100 pts al día. Y finalmente, la solidaridad es un concepto que funciona en las dos direcciones mientras que la situación española en los últimos 60 años sólo parece ir en una dirección: unos siempre salen ganando y los otros siempre salen perdiendo. ¿Cómo es que los españoles no son solidarios con los trabajadores catalanes que deben pagar peajes para ir a trabajar?, ¿Cómo es que el gobierno de Madrid no es solidario con el pueblo catalán cuando ve que las multinacionales cinematográficas ignoran y maltratan nuestra lengua? Tercera, se debería pensar que dos de las condiciones para describir la situación actual como "solidaridad" serian que, como mínimo, se reconociera que el esfuerzo existe haciendo públicos los datos que, por ahora, el gobierno español intenta esconder y que no se acusara los catalanes de "robar" el dinero de los ciudadanos del Estado Español, tal y como creía la señora entrevistada por TVE1 que ya hemos mencionado! Cuarta, un problema con las "ayudas" interregionales es que no parece que funcionen demasiado bien. Los estudios recientes de la evolución de las economías regionales de la comunidad europea, los Estados Unidos o Canadá demuestran que las "donaciones a cambio de nada" como las que representan los déficits fiscales no han servido por reducir las disparidades entre las regiones. De hecho, a partir de la introducción de los fondos de cohesión europeos (fondo que se crearon, precisamente, por hacer que las regiones más pobres de Europa convergieran hacia las más ricas), el proceso de convergencia real se ha parado. Otros estudios muestran que incluso quizás se debería hacer lo contrario: la mejor manera de que las comunidades del sur de España vayan bien es que Catalunya vaya bien, puesto que es el motor económico del Estado. En este sentido, regalar 1,2 billones de pesetas cada año puede ser malo tanto para CAtalunya como para estas comunidades.
Pero el problema principal de la justificación del déficit en términos de "solidaridad" es que en ningún diccionario aparece la definición de solidario atada al número 1,2 billones. Ya hemos dicho que nadie discute que Catalunya debe mantener un déficit fiscal con España porque es una comunidad relativamente rica. Lo que estamos intentando averiguar, por lo tanto, no es el signo sino la magnitud que debe tener nuestra balanza fiscal. Decir que Catalunya debe ser solidaria no justifica que el déficit sea de 1,2 billones y no de 0,5 billones o incluso 0,1 billones de pesetas. Quienes defienda la idea de que Catalunya debe ser solidaria nos tiene que explicar cómo el concepto de solidaridad justifica uno saldo de 1,2 billones y no cualquiera otra cantidad. Y esto no lo ha hecho nadie.
El Coste Real del Déficit
El déficit fiscal de Catalunya con España representa un importante drenaje de recursos que tiene unos costes sociales y económicos que pueden llegar a ser muy importantes. En la vertiente social, a menudo se dice que el déficit hace que Catalunya sea solidaria con las comunidades del Estado español y se olvida que en Catalunya mismo hay mucha pobreza. Cáritas estima que en Catalunya hay 900.000 personas que viven en situación de pobreza. Las encuestas de presupuestos familiares encargadas por el gobierno español señalan que las provincias más ricas y más industriales es dónde hay más bolsas de pobreza. En este sentido, la sociedad catalana debe poder escoger ser solidaria con la gente de casa antes de serlo con la gente de fuera. No es justo que el dinero que debería servir por ayudar a los catalanes con menos recursos acabe financiando burocracias sobredimensionadas a de otras comunidades. En el plan económico, la creación del euro ha eliminado la última red de protección económica que tenía el gobierno: la política monetaria. A partir de ahora, las empresas, los trabajadores, los consumidores y todos los ciudadanos de Catalunya deben competir en Europa a sabiendas de que, cuando las cosas no vayan bien, la política monetaria no podrá salvarlos. Por lo tanto, pese a que el euro representará muchos beneficios en Catalunya, también introducirá grandes retos que nos obligarán a ir con mucho cuidado. Es cierto que empresarios, trabajadores, consumidores, políticos, estudiantes, investigadores y todos los ciudadanos de Catalunya habrán de hacer esfuerzos para que el país pueda competir. Y también es cierto que el gobierno de Catalunya debe garantizar a los ciudadanos que podrán competir en igualdad de condiciones. En este sentido, es el gobierno quien debe garantizar que las infraestructuras y los servicios públicos de qué disfrutan los catalanes están a la altura de aquellos de los que disfruta la competencia europea.
Los últimos estudios económicos muestran que nos estamos quedando atrás: líneas de metro que nunca se construyen, trenes de alta velocidad que nunca llegan, tercera pista en el aeropuerto que nunca empieza, ampliación de los puertos más importantes que no se acabarán hasta el 2010, desdoblamiento de carreteras congestionadas que no se llevan a cabo, rondas colapsadas pocos años después de ser construidas y universidades infradotadas que no pueden ofrecer lo que la industria necesita son sólo algunas de las señales de alarma que nos avisan de que podríamos estar empezando a perder el tren de Europa. Ya hemos dicho que la eliminación del déficit nos podría poner a nivel europeo en todos estos ámbitos en cuestión de cinco años. El actual déficit fiscal está ahogando la economía catalana, pero lo más curioso del caso es que también puede estar perjudicando seriamente la economía española puesto que Catalunya es el motor económico del Estado. Estrangular la economía catalana es como matar la gallina de los huevos de oro. Algunos observadores dicen que la solución al problema fiscal es la de dejar los impuestos tal y como están y que el gasto público por habitante sea la misma en todo España. Como que, en la actualidad, el gasto por habitante que hace el gobierno central en Catalunya está por debajo de la que hace en el resto de España, esto sería, ciertamente, una buena manera de empezar. Pero no seria la solución a los problemas de Catalunya.
Para empezar, las zonas donde hay más actividad económica necesitan más infraestructures públicas (si hay más camiones, se necesitan más carreteras). Por lo tanto, la igualación del gasto por habitante traerá deficiencias crónicas a las zonas, como Catalunya, donde hay más actividad. Más importante todavía, en un mundo de libertad y democracia como el que vivimos, todo individuo debe tener el derecho de decidir si quiere traer sus niños a una buena escuela o si quiere traer los abuelos a un buen hospital cuando estos se ponen enfermos, siempre y cuando se lo paguen ellos mismos. De manera similar, una sociedad como la catalana debe tener el derecho de decidir si quiere tener un buen sistema de escuelas públicas, unos buenos hospitales, unas buenas universidades, unos buenos aeropuertos, unas pensiones más decentes y una gran red de carreteras si, como sociedad, así lo quiere y se lo puede pagar. Para conseguir esto, una sociedad necesita tener poder de decisión sobre qué y cuántos impuestos recaudar y sobre como administrar el propio gasto pública. Catalunya, y esto no lo negamos, debe ser solidaria y ayudar a pagar los gastos que el gobierno del Estado debe hacer e incluso tiene que ayudar a las regiones más pobres del estado. Una vez hecho esto, pero, los catalanes debemos tener la libertad de decidir cuántos impuestos adicionales pagaremos y como gastaremos el dinero recaudado. Porque los catalanes debemos poder tener, si así lo decidimos y si lo queremos y lo podemos pagar, las mejores escuelas de España, los mejores hospitales de Europa, y las mejores universidades del mundo. También debemos poder decidir que nuestros abuelos cobren unas pensiones superiores a las que cobran otros abuelos de otros lugares y debemos poder entrar al Siglo XXI, el siglo de la globalización, en condiciones que nos permitan, no sólo sobrevivir, sino competir en igualdad de condiciones con franceses, alemanes, japoneses y americanas.
Por todo esto, los catalanes debemos pedir que una parte más grande del dinero que nuestros ciudadanos, nuestros empresarios y nuestros trabajadores generan con su esfuerzo se queden en Catalunya y se utilicen en beneficio del pueblo catalán. No se trata de un problema folclórico. Se trata de nuestro futuro y de la supervivencia de nuestra economía y de nuestro pueblo. CATALUNYA RECLAMA LA JUSTICIA FISCAL!
Anónimo el 31/03/2008 23:49:33
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locura
esta anonimo se cree napoleon bonaparte, lo unico que le falta añadir es que cataluña tendra las mejores boleras sel universo.
log-01 el 03/04/2008 09:10:08
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confusion
a ver anonimo, segun tu locura si un empresario nacido en barcelona pero que ha montado una empresa en huelva hace una transaccion comercial con otro empresario nacido en madrid pero que tiene su empresa en girona, quien es el propietario del dinero, ¿ cataluña? ¿ españa? ¿ el mundo?
log-01 el 03/04/2008 09:23:33
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Dos
Los deficit entre regiones se solventará el día que compremos todo made in china y lamentablemente no tardaremos mucho.
Como bien dice confusión esos datos son engañosos.
Uno el 03/04/2008 13:26:36
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al del logaritmo de un número negativo
¿alguien te ha explicado alguna vez que los logaritmos -en cualquier base- sólo se pueden calcular de números estrictamente mayores que cero?
Anónimo el 04/04/2008 13:29:29
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Dos
Si tiene la sede fiscal de su empresa en Catalunya,Por supuesto Catalunya.
Eso sí, el razonamiento de la parrafada no es mío. viene de Omnium Cultural.
Anónimo el 04/04/2008 13:31:13
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!Nada a cambio!
¡Nada a Cambio!
Una amiga mía me “invitó” a celebrar el fin de año en su casa con unos colegas suyos de Castilla. Me propuso que entre ella y yo pagásemos los gastos dado que sus amigos eran relativamente pobres. Dijo que ella pondría 110 euros y yo 100. De ése dinero, ella cobró 80 euros (40 míos y 40 suyos) en concepto de alquiler de casa y gastos de organización y el resto los utilizó para comprar comida y bebida. “De esta manera”, dijo, “mi contribución neta a la fiesta es de 70 (=110-40) y la tuya de 60 (100-40): es decir, yo soy cuatro veces más generosa”.
Yo me quedé atónito porque primero, 70 no es cuatro veces 60. Y segundo, dado que ella se quedaba los 80 euros de gastos de alquiler y organización, la realidad era que yo acababa pagando 100 y ella solamente 30 (primero pagaba 110 pero luego recuperaba 80), por lo que el generoso había sido yo. Y pensé... “esta chica”, que se llama Esperanza y es de Madrid, “es muy agradable y simpática, y es una buena amiga... pero su fuerte no son ni las matemáticas ni la economía”.
Por eso cuando Pasqual Maragall utilizó esas mismas palabras para describir a la presidenta de la comunidad de Madrid me vino una sensación de “déjà vu”. No sólo por la coincidencia de nombres sino porque cuando Esperanza Aguirre afirmaba que Madrid es cuatro veces más solidaria que Catalunya, cometía los mismos errores que mi amiga. Me explico.
El déficit fiscal (o “solidaridad”) es la diferencia entre los impuestos pagados por los ciudadanos de una comunidad y lo que reciben a cambio en concepto de servicios, transferencias e inversiones y se puede calcular de dos maneras. La primera, llamada “enfoque del beneficio”, tiene en cuenta que los gastos de administración deben ser pagados por todos los ciudadanos por lo que éstos se asignan a Catalunya en proporción a su población... aunque se ejecuten en Madrid. Un estudio reciente de Ezequiel Uriel estima que, calculado así, el déficit anual de Madrid entre 1991 y 1996, fue de 213.956 pesetas por habitante y el de Catalunya de 65.926. Otro estudio de Antoni Castells y coautores estima que, para el periodo 1991-1994, el déficit era de 204.217 pesetas por habitante en Madrid y 139.422 en Catalunya. Noten que en ningún caso sale que el déficit de Madrid sea cuatro veces superior por lo que, o doña Esperanza exagera o Maragall tiene razón cuando dice que las matemáticas no son su fuerte.
El problema es que Madrid es la capital de España. Entre otras cosas, eso quiere decir que una parte importante de los gastos de administración del Estado (como salarios de ministros y funcionarios, gastos de electricidad, agua, gas, obras en los ministerios, etc) se realizan allí. Es verdad que todos los ciudadanos deben contribuir a pagar esos gastos, pero también es cierto que éstos benefician casi exclusivamente a las empresas y ciudadanos de la capital. Al fin y al cabo, los funcionarios y los ministros gastan sus salarios en restaurantes de Madrid, van al cine y al teatro en Madrid y se compran ropa, electrodomésticos y comida en tiendas de Madrid. Por eso la segunda manera de calcular el déficit, llamada el “enfoque monetario”, asigna a la capital el gasto que allí se hace. Estimado así, la cosa cambia radicalmente. Según el estudio de Castells, (el de Uriel no lo calcula de esta segunda manera), el déficit de Madrid es solamente de 49.330 pesetas por habitante mientras que el de Catalunya asciende a las 172.677. Es decir, la presidenta de Madrid se puede autoproclamar la más solidaria del estado, pero cuando lo hace no explica que su comunidad es la que administra esa solidaridad y, por lo tanto, se beneficia del tinglado: ¡lo que gasta en solidaridad lo recupera en “gastos de administración” de la misma manera que mi amiga recuperaba su “generosidad” a base de cobrar el alquiler de la fiesta! En este sentido, Pasqual Maragall vuelve a tener razón cuando dice que la economía no es el fuerte de Esperanza Aguirre (antes de sacar pecho, sin embargo, Maragall debería recordar que los datos que se manejan –y que son los últimos disponibles- se refieren a la primera mitad de los noventa. Es decir, de cuando su partido, el PSOE, gobernaba en España).
La lección principal es que no se pueden o deben comparar los déficits fiscales de las autonomías con los de Madrid porque la capitalidad del estado comporta unos beneficios económicos que no tienen el resto de las comunidades. La pregunta es si el déficit de Catalunya es “demasiado grande”. La respuesta es: ¿en relación a qué? Algunos lo comparan con lo que pasa en Europa. El resultado es que Catalunya paga mucho más que regiones europeas del mismo nivel económico. Yo prefiero compararlo con el número cero. Es decir, cualquier déficit positivo es malo para Catalunya. La razón es que, según el diccionario, “solidaridad es la inclinación a sentirse unido a la causa de otros grupos y a la cooperación con ellos”. A mí, quizá porque soy un iluso, me gustaría que España defendiera nuestra lengua en los foros internacionales, no boicoteara nuestra cultura, lengua o señales de identidad como las matrículas o las selecciones deportivas. Si las comunidades más pobres del Estado contribuyeran a “nuestra causa” cooperando cuando se refiere a nuestras aspiraciones sociales, culturales, identitarias o lingüísticas, yo contribuiría a gusto con mi dinero. Pero hasta que eso no suceda, el déficit fiscal debería ser... cero. Porque es muy fácil, doña Esperanza, ser solidario cuando uno gana dinero con ello y, encima, no da nada a cambio.
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Xavier Sala-i-Martín és Catedràtic de Columbia University i Professor Visitant de la Universitat Pompeu Fabra
© Xavier Sala-i-Martín, 2004.
Anónimo el 04/04/2008 13:41:09
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uuuuuffff
creo que me he quedado dormido a mitad de ese larguisiiiiimo discurso pero tengo una pregunta: si ese funcionario que reside en madrid y que una decima parte de una cuarta parte de su sueldo lo cobra de los impuestos que cobra el estado de las empresas afincadas en cataluña, compra una botella de cava y se la bebe? el empresario catalan que ha fabricado esa botella gracias al trabajo conjunto de esa plantilla que proviene de toda españa, se beneficia, o no?
hay que tener en cuenta tambien que los gestores de ese supuesto deficit fiscal tampoco tienen mucha idea de matamaticas ( mas o menos las mismas que esperanza)y como con el presupuesto que maneja la generalitat esta gente no es capaz de hacer nada competitivo, a mi me da la impresion que incluso doblando el presupuesto o puestos en el caso de que manejaran todo el dinero de españa, cataliña seguiria con el mismo problema de deficit de infraestructuras etc..
lo que hace falta no es mas dinero, sino un poco mas de habilidad y de sentido comun, y tambien de dejar de soñar con lo que no se tiene y trabajar mas con lo que hay ( que ya es mucho) en la antigua union sovietica, breznev hacia planes quinquenales que luego nunca llegaban a ser realidad y siempre la culpa era da algun factor externo y nunca de el p.c.u.s., a ver si hay suerte y algun dia alguien se da cuenta que lo estamos haciendo mal y dejamos de vivir en el pais de las maravillas.
log-01 el 04/04/2008 15:28:05
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dinero
ya sabes lo que dicen, el dinero no da la felicidad, no resuelve los problemas, pero ayuda, y mucho.
PD: ¿podrías quitar ese signo menos después del logaritmo?
Anónimo el 04/04/2008 21:04:48
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al sr. logaritmo
sr logaritmo, quizás podríamos hacer la prueba. Las comunidades pobres que acumulan expertos en subsidios siguen siendo pobres pese a las inyecciones de dinero de estos últimos 30 años. Por tanto, dinero tirado.
Probemos ahora a dejar el dinero donde se produce, tal y como hacen en el país vasco, y veamos a ver que pasa.
El expolio fiscal ya sabemos a lo que nos conduce. la justicia no, porque todavía no se ha probado.
Anónimo el 04/04/2008 23:00:36
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al sr. Anonimo
no es un signo de menos, es un guion.
Parece increible, pero estamos de acuerdo en algo, todas las inyecciones de dinero en las comunidades pobres ha sido dinero tirado.
Aunque el expolio fiscal me ocurre a mi con la generalitat, que llevo pagando impuestos en cataluña desde hace ocho años, y para lo unico que sirve mi dinero es para dar subvenciones a omnium cultural, ferias del libro catalan en frankfurt y para que se emita tv3 en valencia y baleares, pero no por eso me hago la victima, lo que si que hago, es todo lo que esta en mi poder (y que es legal) para cambiar esta situacion.
El dinero se hace en el pais vasco y en madrid.
log-01 el 05/04/2008 10:47:00
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al del guión
Por supuesto que estamos en contra de la política de subsidio. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que la economía de libre mercado es la que ha generazo más riqueza y bienestar. Las economías planificadas y los planes quinquenales han llevado a los paises que los han sufrido a la banca rota y la pobreza. Los únicos que no lo ven son los soldados derrotados del marxismo.
Llámennos liberales a nosotros, si lo desean.
Eso sí, todo ese sisar dinero de unas comunidades para darlo en otras es más típico de sistemas comunistas que de economías capitalistas, por eso me quejo. El problema es que con el dinero que roban en unas comunidades compran votos en otras, y por lo que se ve, hay gente que aún está contenta de que le roben, y les sigue votando. Patético.
Por otra parte, todos pagamos "cosas" que no nos gustan. Por la misma regla de tres yo podría quejarme de todo el dinero que se gasta en tener las farolas encendidas por las noches. !Si yo por la noche estoy en mi casa y no voy por la calle! ¿Por qué tengo que pagar la iluminación que no disfruto y a mi no me sirve para nada?
Todos esos ítems que comentas tú son la xocolata del lloro. Id est, pecata minuta. Eso que tanto te molesta pagar debe tener una trascendencia en tu nómina apreciable en el dígito de los céntimos o de las decenas de céntimo, así que no dramatices por menudencias.
Anónimo el 05/04/2008 14:13:14
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al sr. iluminado
menos mal que como ejemplo has usado la iluminacion nocturna de las ciudades y no los hospitales.
el que se queja del expolio eres tu, lo que quiero decir es que sarna con gusto no pica, y no se puede uno quejar de falta de fondos cuando se tiran cientos de millones de euros en una politica linguistica totalmente no productiva y se deja de lado la sanidad y la educacion.
tu con lo de los votos, lo que realmente quieres decir que el dinero que se usa para comprar votos fuera, se podria utilizar para comprar votos aqui, (obviamente otras fuerzas politicas).
log-01 el 06/04/2008 10:11:22
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compra de votos
si tengo que escojer entre alguien que deja mi dinero en mi bolsillo en vez de meterlo en el bolsillo de alguien que no da un palo al agua, boicotea mis productos, y me insulta permanentemente, pues tengo bien claro quien se lleva mi voto.
Sigues pensando que los temas identitarios cuestan una fortuna y eso no es cierto. SI los pagaras tu solito serían una cantidad inmensa, pero para el presupuesto de la Generalitat es pecata minuta.
Anónimo el 06/04/2008 13:22:29
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