Empieza la campaña electoral, mejor dicho, la “oficial”, pues la campaña real hace meses que ha comenzado, incluso con la misma parafernalia que la oficial, con carteles, mítines, visitas de los líderes a los centros de producción, besos a señoras y niños, etc.
Hay muchos que opinan que las campañas no influyen casi nada en los votantes, puesto que cuatro años de legislatura han sido suficientes para que una vez comprobada la forma de actuar del gobierno y de la oposición, tengamos una idea clara de a quién votar. Pero parece que en estas elecciones generales las cosas están cambiando, sobretodo porque un número importante de electores están indecisos a la hora de introducir la papeleta en la urna. La precampaña ha sido bastante decisiva, ya que los diferentes partidos han empleado tácticas diferentes a las empleadas durante la legislatura.
La mayoría de los partidos, como es lógico, nos exponen sus planes de futuro, como deber ser, y parece que olvidan todo lo que ha sucedido anteriormente. Y ahí es donde se produce lo que se denomina “empate técnico”. Creo que en esta campaña contarán mucho las soluciones económicas que tengan repercusión directa en la mayoría de los ciudadanos. Y ojo a los debates televisivos.