Con motivo de que algunos aspectos de la nota emitida por la Comisión Permanente del Episcopado Español, ante las elecciones del 9 de marzo, han sido desafortunados, ha resurgido en el debate público el tema del concordato entre el Estado Español y el Vaticano, tema que, por otra parte, da para mucho en los contubernios políticos y en la opinión pública, en general.
¿Existe sólo el concordato con la Santa Sede sobre ayudas del Estado a la Iglesia Española? ¿O bajo el nombre menos pomposo que concordato existen subvenciones, ayudas, o dádivas a otros organismos que no sean la Iglesia?.
Muchas organizaciones en este país no viven únicamente de las cuotas de sus afiliados, que sería deseable, sino de los Boletines Oficiales, que dedican páginas y páginas a pequeños y grandes “concordatos”. Por lo que debemos pensar que a los gobiernos les interesa estos acuerdos para “domesticar” el entorno.
Soy partidario de revisar los concordatos, convenios, las ayudas, subvenciones o dádivas a todo tipo de organizaciones, incluidos algunos medios de comunicación, que en muchos casos son adictos a un gobierno o a otro en función de su pequeño “concordato”, al que llaman convenio, publicidad, etc.