Seria preocupación debe existir en algunas empresas catalanas, y especialmente en “La Caixa”, ante el inicio de esta eterna campaña electoral, por la aparición de Manuel Pizarro en las listas del PP, y la consiguiente lluvia de descalificaciones basándose en el mayor o menor grado de catalanidad o hispanidad. La “catalanofobia”, la “hispanofobia” y otra serie de fobias han aparecido en el lenguaje de nuestros líderes políticos como arma arrojadiza, ya que deben creer que este debate es rentable en el recuento final de votos.
Muchas empresas catalanas y especialmente “La Caixa” se vieron afectadas por una polémica semejante en relación a la OPA que Gas Natural lanzó contra ENDESA. El tema no sólo afectó a la clase política, sino que impregnó otras capas de la sociedad, y “La Caixa” tuvo que hacer importantes esfuerzos para encauzar el tema, incluso financiando los partidos televisados de la Federación Española de fútbol con “Manolo el del Bombo” a la cabeza.
No fue fácil volver a la “normalidad”, y cuando las aguas parecían encauzarse, la borrasca retorna sobre tan amañado tema. Esta vez ha sido de manos de la clase política, y no del mundo empresarial.
Deberíamos exigir a los partidos políticos debates claros sobre sus programas, estrategias y cuestiones que realmente interesan a los ciudadanos, y no sobre polémicas de quien tiene mayor grado de catalanidad o españolidad, o sobre quien es más “chorizo”, según declaraciones emitidas por parte de un responsable político en un programa de radio. Por favor, por lo menos no pierdan la compostura. No nos cansaremos de llamar a la responsabilidad.
Algún dirigente de “La Caixa” debe pensar, qué mala suerte que hayan elegido a Pizarro, en lugar de a Hernán Cortés.