El Presidente de la Generalitat en sus últimas declaraciones en Madrid ha elevado el tono de la discusión política entre Catalunya y España, incluso con ejemplos que me parecen desacertados. Muchas veces parece que la razón flaquea cuando los razonamientos y los ejemplos son inadecuados.
Muy apretado tiene que estar el Presidente de la Generalitat por los partidos con los que gobierna en coalición, por las declaraciones de la oposición nacionalista, e incluso por las estadísticas de intención de voto que en muchas ocasiones pagamos pero desconocemos los ciudadanos de a pie.
El Estado democrático puede utilizar elementos como el voto de los representantes elegidos por voluntad popular para defender ideas o planteamientos que se creen justos. Desde este punto de vista, hubiéramos entendido que Montilla como máximo dirigente de su partido, hubiese convocado a los órganos de gobierno del PSC, y hubiera planteado el voto negativo a todos los presupuestos del Estado hasta que hubieran conseguido equilibrar esa balanza fiscal que tantos problemas nos está dando a los catalanes, pues no podemos obviar que el desequilibrio que el Sr. Montilla anuncia tiene, en muchos casos, los votos del Partido Socialista y de algunos nacionalistas catalanes.
Se debe tener cuidado a la hora de jugar con temas que pueden afectar a los sentimientos y no sólo a la economía, pues no sólo por temas económicos los ciudadanos sienten su pertenencia a un Estado.