Resulta curioso comprobar como en la sociedad actual el poder de los medios de comunicación amplifica y otorga una influencia excesiva a posiciones muy minoritarias, a veces egoístas, a veces irracionales.
Miquel Roca escribió un brillante artículo en La Vanguardia titulado significativamente "Dictadura minoritaria", en el que se preguntaba como era posible que un 0,06% de catalanes de ERC pudieran condicionar a todo un país, refiriéndose a los protagonistas del rifirrafe que acabó con la convocatoria del congreso extraordinario que han celebrado en los dos últimos fines de semana y del que dependía la estabilidad de la Generalitat.
No es un mal ejemplo, pero hay más. Basta por echar una mirada a la política catalana para comprobar cómo con frecuencia nuestros políticos se embarcan en batallas, cuya incidencia real en los problemas del hombre de la calle son muy insignificantes. Por ejemplo, la legislatura empleada en debatir un estatuto, refrendado muy escasamente en la consulta popular que lo validó.
Otro ejemplo llamativo lo podría constituir el serial que ha atrapado a una parte significativa de este país con motivo del trazado de la famosa MAT (línea eléctrica de muy alta tensión). Hemos necesitado hasta a un comisario europeo para sentenciar que una buena parte del trazado debía de ir soterrado. Se trataba de calmar a los grupos minoritarios ecologistas, poco numerosos pero muy llamativos en su capacidad de movilización.
Los políticos, una buena parte de los alcaldes, el propio comisario Monti... han preferido plegarse a sus demandas y dejarse de complicaciones, pero... resulta que un colectivo tan poco sospechoso de tener intereses en la polémica como es el Colegio de Ingenieros Industriales de Catalunya, ante la cantidad de tonterías que se estaban diciendo, se ha visto obligado a salir a la palestra y manifestarse a favor de realizar la interconexión eléctrica con Francia "totalmente por el aire", ya que soterrarla puede provocar un mayor impacto ecológico, además de ser 10 ó 15 veces más caro.
La declaración de este colegio profesional confirma lo que me habían advertido algunos altos técnicos de Endesa y Red Eléctrica: "se hará lo que se diga, faltaría más, pero es una insensatez; cada vez que haya una avería, imagínate las obras que habrá que hacer hasta encontrarla y el riesgo ecológico que esto sí comportará". Pues eso.