Joan Saura (¡qué afición le ha cogido este hombre a las encuestas!) ya tiene su informe sobre la desafección, sobre el por qué del abstencionismo creciente de los ciudadanos. El trabajo lo ha coordinado el que fuera un mal conseller Josep Maria Vallès, pero es igual: todo queda en casa. La conclusión, abracadabrante. La culpa es de los políticos y de los medios de comunicación. ¡Madre mía, cuanto talento mal empleado!
No sé si les ha costado mucho trabajo llegar a esa conclusión. En dinero, 24.000 euros. A mí se me habrían ocurrido otros destinos a esa cantidad, pero... en fin.
Que la culpa del abstencionismo la tienen los políticos parece claro. Sólo faltaría que el informe encontrara culpables a los ciudadanos por no ir a votar. Es como si una empresa culpabilizara a los clientes por no comprar sus productos. Pero lo de los medios de comunicación no tiene nombre. Me suena a esa excusa tan gastada que dejan caer muchos líderes politicos cuando las cosas les van mal dadas: el problema -suelen decir- es que no hemos sabido explicar lo que hacemos, no lo hemos sabido comunicar. Generalmente, la cuestión es que lo que han hecho no ha interesado, o simplemente no ha gustado o ha parecido suficiente.
El informe asegura que los medios no supieron explicar las dificultades que conllevaba el primer tripartito al no haber aquí cultura de coalición. ¡Qué bobada! No teníamos tampoco cultura de gobiernos democráticos y la profesión hizo ejercicios brillantes y la gente asumió inmediatamente lo que la nueva situación política conllevaba refrendando en la urnas mayoritariamente las ofertas interesantes. Que el primer tripartito fuera un desastre no tiene nada que ver con la calidad del periodismo. No hubo un problema de falta de cultura sino de gobierno dividido, inestable, incapaz de gestionar por dedicarse en cuerpo y alma a un proyecto que después apenas llevó a las urnas a la mitad de los votantes catalanes.
¿A quién echará la culpa el lehendakari Juan José Ibarretxe de que la entrevista que le hizo ETB en horario estelar apenas consiguiera una audiencia 12,5%, muy por debajo del programa que le siguió (Vaya semanita) que obtuvo el 17,4%? Podría dedicar apenas un par de minutos a pensar si lo que dice interesa a los ciudadanos que le pagan, y muy bien.
La responsabilidad de los políticos está tan matizada que resulta poco creíble. Por ejemplo, cuando dice que hay "una percepción de la política como un espectáculo centrado en la pugna descarnada por el poder" ¿Sólo es una percepción? ¿Cómo explicar el espectáculo que han dado en la elección de los cargos para la Corporación Catalana de Medios de Comunicación en la que, como reconoció su propio presidente, Albert Sáez, se ha pervertido en apenas unos meses el espíritu de la ley que entre todos pactaron? ¿Cómo justificar que sistemáticamente incumplan, con absoluta conciencia, la normativa sobre subvenciones a sus propias fundaciones, como recientemente denunció la Sindicatura de Comptes, con casos tan flagrantes como las subvenciones recibidas por la Fundación Josep Irla, vinculada a ERC, en la que una parte sustancial de los gastos se justifica con facturas de una empresa que pertenece cien por cien a la propia fundación?
Por favor, no sigan gastándose más dinero en averiguar el por qué de la abstención.