Mi amigo, Jordi, me envía un artículo de Alberto Cañabate, publicado en Invertia, que pone los pelos de punta. Resulta que inmobiliarias y constructoras cotizadas atesoraban a cierre del año pasado una deuda de 138.933 millones, lo que equivalía a 3 veces su patrimonio y el doble del conjunto empresarial. Otro ratio: esa deuda suponía 10,83 veces su Ebitda, frente a los 3,91 de media de todas las cotizadas no financieras. Impresionante, ¿no?
¿Y la banca? Pues la banca se está dedicando ahora a lo que Jordi denomina "patada a seguir", que consiste en empaquetar la deuda y tirarla para adelante todo lo lejos que pueda. Se trata de alejar todo lo posible los vencimientos y esperar que escampe. ¿Y si no lo hace en un tiempo razonable? ¡Huy, que pregunta btan difícil!