No le están haciendo ningún bien al merecido prestigio del ex presidente Jordi Pujol ni las declaraciones de su mujer ni las suyas propias. Si hace unos días, Marta Ferrusola sorprendía desagradablemente deplorando que un andaluz de nombre castellano pudiera ser presidente de la Generalitat, ahora nos llama la atención el tono apocalíptico empleado por Pujol en la web de su centro de estudios cuando se refiere a una posible "disolución de Catalunya" tras los resultados del 9-M.
Tal vez el líder nacionalista ha vuelto a confundir, lo que era frecuente en su política, al país con su partido. Creo que está equivocado: los malos resultados obtenidos por CiU en las recientes elecciones generales no llevarán a la disolución de CDC y ni siquiera probablemente a la de CiU, a condición, eso sí, de que acierten con el diagnóstico y la receta adecuada.
En cuanto a Catalunya... tranquilidad. Los países, las naciones, son como la energía, ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman, aunque no siempre en la dirección en que a uno le gustaría.