La verdad es que cuando lo leí, pensé: "Este Duran, ¡qué listo que es!". El líder democristiano había conseguido una vez más la cuadratura del círculo: montarse un consejo asesor de sabios económicos en el que había destacadísimos nombres que hasta ahora habían estado identificados más con otras siglas que con las de CiU. Por ejemplo, ahí estaban Antonio Argandoña y Juan Corona, que son miembros de la FAES, la fundación del PP que preside Aznar; también estaba Alfredo Pastor, destacado secretario de Estado de gobiernos socialistas, o Guillem López Casasnovas -consejero del Banco de España- y Jordi Gual-Director del Servicio de estudios de La Caixa- cargos institucionales de difícil adscripción política, ni que sea temporal.
Una vez más lo ha conseguido, pensé. Como cada vez que tensa la cuerda con CDC y acaba saliéndose con la suya, pese a liderar un partido que es la quinta parte de CDC. O cuando supo estar recientemente en el acto del obispo de Barcelona de apoyo de la familia y al día siguiente criticar la soflama de la Conferencia Episcopal. O como cuando clama al cielo contra la subasta electoral en la que han entrado los dos partidos mayoritarios para acto y seguido prometer a las madres el 50% de su salario durante un año entero.
Pero algo ha fallado en esta ocasión. Siete de los doce supuestos miembros del supuesto Consejo Asesor escribieron ayer una carta a La Vanguardia en la que dijeron haber sido víctima de una burda manipulación. Se les invitó a una reunión para hablar de la situación de la economía y aceptaron, como suelen hacer con otros anfitriones, pero sin tener ni idea de que esa aceptación suponía formar parte de nada ni compromterse a asesorar a nadie. Fueron a una única reunión para hablar de economía y salieron investidos de asesores de Duran i Lleida. ¡Pero qué listo que es este hombre, aunque en esto se le ha visto el plumero!