Miren, mi director, nuestro estimado Juan García, me pidió que escribiera de política. Como me sabe antinacionalista confeso, quiere tenerme en este rincón de la disensión para azuzar conciencias. He visto que incluso ha puesto a un nacionalista de ERC, supongo que para contrarrestar mis filípicas, aunque el amigo Miquel Mateu se quedó anclado en el último debate entre Rajoy y Zapatero. De hecho, como se han quedado todos los de ERC después del resultado electoral. Pues, pese a todas las prevenciones del director de este portal, un servidor es irreverente hasta con su jefe: no hablaré de política, sino de fútbol (al menos hoy, si usted, amigo García, no me lo impide).
Me ha tocado profundamente la moral, por no decir la fuerza testicular, que el Real Madrid haya ganado está liga. Soy culé cultural (sólo en lo deportivo) y no soporto el éxito de nuestro contrincante. Llámenle fanatismo o díganme forofo, lo admito. Pero oír los petardos que los merengues de mi barrio lanzaron tras la victoria en Pamplona me tocó profundamente en el mismísimo tuétano.
No soporto los pertados del Real Madrid, porque hacen ruido, explotan, llaman a la alegría, la fiesta y la celebración. Son petardos mediterráneos, sanjuaneros, falleros casi... Desde hace muchos años me he acostumbrado a los petardos culés, tan diferentes. Son sus presidentes, sus jugadores estrella, endiosados y borrachos como cubas de dinero, éxito y escasa profesionalidad. Son los petardos de Núñez, Montal, Gaspart, Reyna y, ahora, el petardísimo Joan Laportan y sus ayudantes iluminados por la sabiduría Sala-Martín, Marc Ingla...
Pero también son los petardos de Charly Rexac, Johan Cruiff, Lluís Canut, Joaquim Maria Pujal... Todo ese imaginario que confunde Canaletes, la Moreneta, el Camp Nou, Catalunya, los colores, la senyera. Petardos que no suenan, pero explotan y joden tanto como los petardos madrileños.
Acabaré haciendo como nuestro director García: me haré del glorioso Atlético y sufriré. Que eso es el fútbol, pasión desbordada, genitalismo controlado y muchos años, muchísimos de cultura popular. Son cosas del fútbol, a veces entra, y otras no.
Fútbol es fútbol, petardos.