Son dos promotores jóvenes, ambos amigos míos y antiguos alumnos. No obstante, su forma de proceder es muy diferente. El primero (llamésmolo ficticiamente Jordi) es plenamente consciente de lo que viene en los próximos años; el segundo (Germán), un optimista genético, no.
Jordi está afrontando los nuevos tiempos de forma decidida y activa. Ha gastado mucho más dinero en publicidad, ha bajado sustancialmente los precios de sus promociones y realizado incluso ventas que implican la asunción de pérdidas. No obstante, como él dice: "he ganado una barbaridad en los años anteriores y más vale perder un poco ahora que mucho en los próximos". Sus tesis son similares a las mías. Así, cree que el mercado tardará muchos años en recuperar los precios observados a finales de 2006. También piensa que en España en un próximo futuro la vivienda libre tendrá una escasa salida en el mercado y habrá que centrarse en la realización de pisos de protección oficial. Ya ha invertido en el extranjero (Portugal) y está buscando oportunidades en algunos países escasamente explorados por promotores españoles (Estonia i Eslovaquia).
En cambio, Germán, cree que la situación actual del mercado inmobiliario es únicamente un pequeño bache. Está convencido de que el mercado se recuperará después del verano de 2008 cuando las entidades financieras (según él) vuelvan a prestar dinero como lo hicieron en el período 1998 - 2005. No ha bajado precios, a pesar de que en su principal promoción (80 pisos) no ha vendido ni un piso desde septiembre de 2007. No se preocupa por la comercialización de sus viviendas (la tiene otorgada a la empresa intermediaria de siempre) y está muy centrado en la coordinación de las diferentes fases de la construcción de los pisos (como siempre). De los 80 pisos, vendió antes del inicio de su construcción, 40 unidades a los inversores. Por eso, está muy tranquilo. No cree que le fallen, ya que estima que los que hicieron la paga y señal tenían como intención dedicar las viviendas al alquiler. Por supuesto, piensa que en España habrá en los próximos años magníficas oportunidades para la promoción inmobiliaria libre y, por tanto, no hace falta salir al extranjero.
Evidentemente, creo que Jordi está bien encaminado, pero me preocupa mucho Germán. Si sigue sin darse por enterado de lo que sucede, puede tener serios problemas de viabilidad en un futuro no excesivamente lejano. Estoy convencido de que la mayoría de los adquirentes sobre plano de las mencionadas 40 viviendas, lo hicieron por motivo especulación y se echarán atrás en el momento de escriturar. Es decir, no harán efectiva su compra. Aunque cuando esto suceda, probablemente bajará los precios, no podrá evitar perder una barbaridad de dinero con la promoción de su edificio más emblemático. Después de vacaciones he quedado con él para comer y espero convencerle de que está errado y debe cambiar su criterio de actuación.
La anterior descripción estimo que refleja en una elevada medida la situación actual del mercado residencial en España. Hay promotores realistas y optimistas. Los primeros sobrevivirán, los segundos están en peligro. Espero y deseo que estos últimos recapaciten.