No puedo más. Desde el fatídico día en que Radio Televisión Española (RTVE) decidiera protagonizar los debates electorales previos al 9 de marzo entre Zapatero y Rajoy, todo ha ido a peor. Digo protagonizar y no emitir, divulgar o hasta moderar porque las únicas conclusiones que los analistas de la cadena pública supieron hacer de tan aburrido culebrón fueron las altas audiencias cosechadas, alardeando de haber superado las emisoras privadas.
Desde ese día, la corporación presidida por Luis Fernández solamente ha ejercitado el onanismo sobrecargante revienta-tímpanos de "uy, lo bien que nos va. Y ahora somos récord en esto, y líderes en lo otro...", por no hablar del reciente enamoramiento motociclístico que hace llorar hasta a Lorenzo Milá por ver despeñarse contra los muros a Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa todos los fines de semana.
Ha copiado esos malos vicios de las otras cadenas que consiste en ver cuánto trozo de la pantalla se puede llenar con promoción de la programación interna sin llegar a estar en 'espacio publicitario'. Sí, sí, esos personajitos asquerosos que en medio de un película que quizás estés grabando salen de las esquinas anunciando películas y series o descolgándose del techo. El viernes, para más inri, el partido Barça-Hibernians comenzó a las 22.15 y no a las 22.00 cómo habían anunciado diez minutos antes en el telediario de la noche: 15 sabrosos minutos de publicidad exasperante.
Precisamente, en el mismo telediario en que anunciaban la "extensa cobertura" de los Juegos Paralímpicos que iba a hacer TVE, "con más de 100 horas de programación, comparable a la de los Juegos de Atenas", sin tener los huevos, con perdón, de admitir que horas antes habían estado a punto de pasar 'olímpicamente' de esta competición y que tuvieron que recular porque todo el mundo se les echó encima llenos de vergüenza y asombro. Según RTVE, no salía rentable, como sí salieron rentables los más de 3.000 despidos en la cadena para dejar paso a las mierdas patrocinadas por videoconsolas e historias varias.
Quizás lo más rentable, entonces, sea vender la cadena entera con sus directivos incluidos a alguna productora chorra holandesa y repartirnos el dinero, para comprar pisos y electrodomésticos y engrosar los 400 euros que nos deben.