La calavera Maya. Escondida en alguna recondita cueva del antiguo imperio aguarda, rebosante de poderes, a Indiana Jones. Éste deberá luchar contra las hordas comunistas abanderadas por la bella Cate Blanchett. ¡Qué bella agenda para un académico de la arqueología!, deberá pensar cualquier pringui que no sepa qué es excavar la piedra de la piedra. Pero los arqueólogos de autobús y despertador se irritan cada vez que ven a Indi aventurarse con poco más que un instinto alrededor del mundo, a expensas de una Universidad que le paga los caprichos y que luego se ve obligada a donar el objeto hallado a los servicios de inteligencia de sus indiscutibles EE UU.
Esta tarde, horas antes del estreno de la nueva película de la saga, un grupo de arqueólogos (de los que se dan con un canto en los dientes cuando encuentran suelto para la máquina de café) se concentraba ante los cines Gran Vía de Madrid para protestar contra sus condiciones laborales y de investigación, acordes a las reivindicaciones que durante los dos últimos meses han realizado los gremios científicos. Querían demostrar al público asistente que la vida no es como se la pintan en televisión. Pobres ilusos: efectivamente,ya lo sabíamos y nos da igual.
Quizás esperan que se presente en el cine el mismísimo Indiana Jones, acompañado de los Guerreros de la Hermandad de la Cruz Uniforme, vivos desde hace 800 años, y juntos vayan a ver a Mari Tere (de la Vega) y le digan que está muy mal lo de las becas y la precariedad laboral los primeros años de carrera. "Si vuestro gobierno no hace nada al respecto, nos veremos obligados a esconder el Santo Grial dos mil años más, señora", le dirían.