No todo está perdido. Aunque el retrovisor de la economía dice ver acercarse con constancia la negra crisis de la recesión, todo cristo se plantea si realmente el consumidor español está estancado en sus compras diarias y en sus caprichos.
Un buen caso bastante utilizado en los últimos días es la Feria de Arte Contemporánea en Madrid, ARCO, que cierra hoy la edición 2008. Efectivamente, los analistas coinciden en que la marcha de las ventas de obras de arte durante los primeros días no distaba mucho de las del año anterior y que, en definitiva, la gente seguía comprando.
Yo tuve el placer de visitar los pabellones. Los puntos rojos bajo los cuadros (que anuncian si la obra está o no ya vendida) se extendían en buena parte de los stands. Pero despejó mis dudas sobre el comercio en la Feria el anécdota que a continuación describo. Ya me iba agotado cuando junto a las fotografías de Alberto García Alix la mujer le reprochó a su marido: "A ver, Antonio, decídete de una vez. Coje este cuadro o el de la suiza, pero vámonos que son las tantas y estoy hecha polvo".
El pobre hombre, que preveía angustiado que no iba a poder resolver una elección de horas, me dejó altamente impresionado. Mientras nuestros compatriotas sigan comprando cuadros de miles y miles de euros como si escogieran camisas del Carrefour, esto significa que las previsiones son demasiado fatalistas. Si verdaderamente llega la gran piña, siempre tendremos una obrita de 40.000 euros para vender a los Chinos.
P.S.: Por cierto, cuidado con los chinos, que también están en la movida post-moderna, y de qué manera.